Dark: paredón y después

Por Cristian Secul Giusti[1]

Dark, la serie original alemana de Netflix creada por Baran bo Odar y Jantje Friese en 2017 (ya lleva dos temporadas), está atravesada por discursos sobrenaturales -propios de la ciencia ficción- que incluyen viajes en el tiempo, paradojas espaciales y opacidades dignos de un drama distópico y apocalíptico.

Sin intenciones de spoilear, lo que me interesa de Dark es la lógica de trauma y espanto que empuja a lo largo de la historia. La serie como producto audiovisual con manejo de suspenso y estética de Thriller, es asfixia pura y oscuridad hiriente. En esa trama, el desplazamiento temporal integra una idea circular, de destino repetitivo, imposible de quebrantar y con más dudas que certezas.

Desde ese plano, Dark es un diálogo cara a cara con los temores sociales y las propias miserias cotidianas, trastocadas por los grandes temas de la vida, pero también, ligados a decisiones políticas que orientan o no nuestros horizontes.

En ese escenario, el viaje en el tiempo es un encadenamiento con un aspecto juguetón y es también un pronunciamiento filosófico. Todo se conecta, todo refiere, y nada se pierde. En el eslabón articulado, hay puntos que se chocan, se amalgaman y se enraizan con los presentes de cada momento. Así, las sombras de una época, repercuten en la otra, y los escalofríos de un rapto determinado de la historia estallan y/o se mantienen en otra zona del mapa vivencial.

Lo que enseña Dark es que en la oscuridad vibran las coincidencias, y que en la sordidez de nuestras costumbres o nuestras experiencias hay una ancla anterior, un antecedente que supo constituirse en algún momento del pasado y que se mueve como demogorgon intra-terrenal (Stranger Things), bien dispuesto a ensordecer en tiempos especiales.

Nada puede deshistorizarse, más allá de las inquietudes y las motivaciones. Aún la deshistoria trae una historia y tiene un discurso pasadizo que se nombra de diferentes modos, pero nunca podrá ser dicho por primera vez. ¿Es un entramado que incluye un devenir filosófico? Sí. ¿Es una estructura que parece irreal? No. Esos traumas y espantos que se mantienen en el éter de las convivencias y que se va conformando como una aleta más de los lazos sociales, son el nexo existente en el tiempo.

En el viaje, el traslado, o la transición, Dark revaloriza el oscuro movimiento de reiteraciones y ahonda una vez más en ese angustioso aspecto que taladra y taladra las preguntas existenciales: la presencia circular de los fantasmas que se apaciguan y se enardecen según las circunstancias.

Todo lo sólido se desvanece en el aire, diría Karl Marx en algún pasaje de su vida. Todo lo oscuro permanece aún en la luz, retruca Dark, continuando una línea nihilista y de camino de ripio. Nada se deshistoriza, y nada se desvanece. Ese, quizás, es el mantra de la serie. Si bien hay intenciones de buscar alternativas, siempre se cruza el viento abroquelado de la secuencia imperturbable y, en esa línea, la repetición aparece como una constante. Es un proceso de incomodidad y una exaltación de lo perturbador. También una invitación al abismo y al riesgo de pensarse en una espiral de discursos ya dichos y prácticas ya re-apropiadas.

[1] Doctor en Comunicación – Docente (FPyCS-UNLP)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s