La explosión del rock argentino en México

Por Agustina Arcuri[i]

En la década de los 80 con la plena ebullición de nuevas formaciones y propuestas musicales, se produjo una oleada de grupos argentinos que llevaron sus canciones al exterior. Tras tiempos difíciles, de represión y de brutal violencia, las voces empezaban a gritar todo lo que vieron y vivieron, pero además cantaban sus propios ideales, sus formas de vivir, sus gustos y preferencias, sin que nadie los censure.

A la cabeza de esta “exportación” y con la libertad de expresión como bandera, estaban Soda Stereo y Los Fabulosos Cadillacs. Ambas formaciones se encargaron de recorrer el continente americano a lo ancho y a lo largo, dejando sus semillas en cada lugar. Con dos estilos marcados bien diferentes, hicieron nacer un público que seguía a cada uno donde tocase, compraba lo que vendiesen y disfrutaban de sus creaciones.

Chile, Perú, Colombia y México fueron los platos fuertes de estas reiteradas giras internacionales. Razón por la cual hasta la actualidad sus discos son de renombre en dichos países. Estos artistas junto con otros pisaron enérgicamente el suelo mexicano (como Miguel Mateos y Los Enanitos Verdes) entre los 80 y los 90, dejaron plantada la bandera del rock argentino en México y a la vez, pusieron la vara muy alta para las bandas sucesoras.

Con la inauguración y reapertura de nuevos espacios para tocar (Metropolitan, El Palacio de los Deportes, Foro Sol), empezaron a operar de manera más activa semi teatros y bares con presentaciones en vivo, tanto en la capital mexicana como en otras ciudades del país. Así, la música, la juventud y el rock comenzaron a tener distintos espacios en la sociedad sin ser discriminados, mezclándose muchas veces con otras generaciones que buscaban experimentar lo que en sus juventudes les habían prohibido sistemáticamente.

Pasado el nuevo milenio, cada vez acrecentaba más el número de bandas que decidían ir a tocar allí. Desde el reggae hasta el heavy metal, pasando por el rock sónico o electro pop distintas agrupaciones se presentaron en México, con la particularidad de que algunas tuvieron una suerte de ebullición desde el momento en que llegaron allí.

La novedad es que los que hoy van a ver y acompañan a las bandas argentinas que pasan por México, son la generación siguiente a aquella que vivió la “exportación” de los 80. Muchos de sus fans son sus hijas e hijos. Los grupos, los estilos y las formas de consumir cambiaron, pero el fanatismo sigue siendo el mismo.

Sobre el tema generacional, Nicolás De Sanctis, guitarrista de Indios, expresa: “Eran grupos muy buenos, que nos hicieron quedar muy bien”. Provocando que la primera respuesta a la escucha de una banda argentina sea positiva, existe en su imaginario la idea de que algo de toda la propuesta seguro les va a interesar y cautivar. Por su parte, Tomás Putruele, guitarrista de Banda De Turistas, señala: “La música que hacemos nosotros está mucho más desarrollada en México que en Argentina… Allá hay mucho público que busca eso”.

Presagios que nos llevan a casa

El indie es toda aquella expresión cultural que haga frente al mainstream, es decir a lo que las grandes corporaciones quieren vender masivamente. No tiene un género musical determinado, pero sí una identidad y un público que se identifica con ello. En la presente década, la Argentina ha visto aflorar un sinfín de bandas que responden a esta lógica, aunque claro está, no es lo más consumido. Sin embargo, ante la creciente demanda parece ser que seguimos el mismo camino que México en cuanto a desarrollo de esta cultura, que ya empieza a inundar festivales masivos y sumamente comerciales como el Lollapalooza o el Pepsi Music, entre otros.

En México encuentran más equipos al alcance de todos, no es sólo reserva de “grandes” bandas o de aquellas con cierta trayectoria. Por supuesto existe el under, no todo es el encanto y la fascinación de la primera vez en un escenario ajeno al suelo argentino. En sus giras se han topado con lugares “pelados” o con los requisitos básicos para poder de tocar de forma segura y decente.

No obstante, ciertas arenas y foros como los antes mencionados (y que se repiten a lo largo de todas las crónicas) tienen equipos de avanzada tecnología y técnicos capacitados para sacarles provecho al máximo, lo mismo sucede en los festivales grandes. Los aparatos están para ser utilizados y exprimirlos. Muchas veces les ofrecieron subirse a estructuras gigantes, incluso antes que en su propio país. Un vistazo a lo que vendría para cada uno en el futuro, aquello que soñaron cuando ensayaban en sus casas.

Industria Argentina

¿De dónde viene este fanatismo, gusto e interés por el rock argentino? Pensémoslo en dos pasos. Más allá de aquella primera y exitosa tanda de “exportación” que revolucionó la música y el uso de muchos espacios, surge algo de intriga por aquello desconocido. Como consecuencia de lo primero, cae el ojo sobre la música argentina actual. Putruele asegura que se genera una respuesta pop a las bandas de rock, haciendo referencia al fanatismo (de bandas jóvenes) llevado a un extremo.

México es madre de muchas bandas de rock innovadoras, con fuerte contenido crítico social y poesía. Solo por mencionar algunas, aparecen nombres como Caifanes, Café Tacvba, Molotov y Zoé. Todas tuvieron mucha actividad en la última década, y continúan sacando discos y haciendo giras por el mundo. Los estilos son de lo más variados y las composiciones de sus músicos indiscutibles, pero ninguna de ellas tuvo una historia parecida, en cuanto a la temprana recepción de otro país, a la de las bandas argentinas aquí citadas. Sí poseen hoy un gran público en Argentina, lo cual sucedió después de mucho labrar el suelo de su nación.

Sobre los grupos emergentes mexicanos, Franco Saglietti reflexiona: “el under no está ni la mitad de próspero que acá. Porque en Argentina hay bandas increíbles y allá son re trancas”. ¿Esto significa que las bandas argentinas son mejores? No. Significa que experimentan más, rompen más reglas y desestructuran todo.

Entonces lo “raro”, lo nuevo, llama la atención. Daniela Spalla entiende que el rock de Argentina hace énfasis en lo enérgico, todo es más movido, y al exportarlo, México lo recibe muy bien porque es algo que no tiene en demasía. Desde su perspectiva domina el melodrama, la balada y el mensaje directo. Coincide con Saglietti en que los músicos argentinos exploran a fondo la lírica de sus canciones, extienden la creatividad y sus exploraciones, no sólo a la música sino también a las letras. “Son dos maneras de escribir diferentes”, sintetiza Spalla.

Por más que lo quieran a-pagar, el grito se escucha igual

En México la mayoría de los festivales son patrocinados por las marcas y existen de hecho gracias a ellas. Han entendido que esos espacios dedicados a la música sirven para desarrollar su branding, pero también se nutren de esa inversión tanto bandas mexicanas como de todo el mundo, siendo las argentinas las extranjeras preferidas.

Aunque no todo es inocencia. Dentro de esa industria se desliza de forma inconsciente un brazo súper capitalista que busca explotar el último centavo, pero del cual “comen” los grupos emergentes, que no tienen ni por cerca la misma audiencia y exposición que en otros circuitos locales. Por otro lado, los medios hegemónicos masifican su imagen, sirviéndoles de propaganda a los músicos, aunque los sientan “raro”.

Aunque cabe aclarar que son pocos los programas destinados al rock en México, resaltando la labor de Radio Reactor 105.7, que se encarga de difundir lo clásico y lo nuevo del rock en Ciudad de México desde 1969 hasta la fecha. Hoy continúa descubriendo nuevos artistas y les abre sus micrófonos para hablar sobre lo que sea. La gran mayoría del resto de las emisoras parecen regirse por lo que está de moda o por los “top ten” de las playlist mundiales. La ambición de querer vender más todo el tiempo termina derramando un circo del entertaiment que todo lo abraza. Desde las firmas de autógrafos y convivencias hasta el merchandising más inusual.

Es una fortuna que en Argentina haya tantas emisoras, programas televisivos y radiales, suplementos, sitios web, revistas y libros dedicados al rock. Es parte de nuestro imaginario, del inconsciente colectivo y corre por nuestras venas. Aunque desde luego todo eso se debe a la gran cantidad de bandas que surgen, a pesar del contexto y las condiciones propias de cada individuo. El rock, como se ve, es la salida a muchos problemas y también la voz para expresar lo que pocos se animan a decir.

[i] Lic. en Comunicación Social – Periodista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s