Desprejuiciados son los que vendrán

Lo que se captura en las canciones son instantes,
¿viste? Lo que dice “No Soy Un Extraño”
es una cruzada de plaza.
Esa es un poco la idea del tema.

Charly García

Por Cristian Secul Giusti[1]

“No soy un extraño” es la segunda canción de Clics Modernos, el disco célebre de Charly García grabado en Nueva York y editado el 5 de noviembre de 1983. Este tema es uno de los más conocidos del fundador de Sui Generis y Serú Girán, y un relato de experiencia que conlleva un cambio, tanto de perspectiva de vida como de pensamiento en un contexto de transición hacia la democracia.

El tiempo presente es el eje fundamental de la letra y podría interpretarse como una forma de marcar una distancia respecto de un tiempo pasado de dictadura cívico militar (1976-1983) y de convenciones estrictas y prejuicios dentro del rock argentino (y la sociedad en general). Por tanto, ese uso del presente produce un efecto de acercamiento y de relato vivo que se observa en las primeras estrofas: “Acabo de llegar, no soy un extraño. Conozco esta ciudad, no es como en los diarios desde allá. Acabo de mirar las luces que pasan. Acabo de cruzar las plazas, las razas y el color  (…) Dos tipos en un bar se toman las manos, prenden un grabador y bailan un tango de verdad”.

De buenas a primeras, la canción narra la llegada de alguien a una ciudad y focaliza en la descripción de un paisaje multicultural que parece sorprenderlo. En función de los índices lingüísticos y extralingüísticos, la metrópoli destacada parece ser Nueva York y es ubicada como símbolo de libertad y nociones modernas, plasmadas a través del pelo, la vestimenta y la apertura mental.

El protagonista de la canción, sin embargo, repite que no se siente extraño en ese lugar, y por ello dice pasar desapercibido en la ciudad: “Y siento un humo como familiar. Alguien se acerca y comienza a hablar. Me quedo piola y digo qué tal. Vamos a pescar dos veces con la misma red”. Por su contenido, la expresión “vamos a pescar dos veces con la misma red” remite a una frase hecha o un refrán vinculado a la reiteración de experiencias humanas. La frase funciona como el eco de otras voces, y rememora aquellos típicos aforismos que hacen hincapié en la repetición de acciones como, por ejemplo, “tropezar dos veces con la misma piedra…” o “No podrás entrar dos veces en el mismo río[2].

Si bien se preocupa por negarlo, quien relata se siente un extraño en el sitio donde se encuentra. Lo que cuenta y describe (hombres bailando con hombres, por ejemplo) no se condice con lo visible en la realidad argentina de la época (aún bajo régimen militar). Estas contradicciones, que forman parte de su propio proceso de liberación de los prejuicios iniciales, se observan en las estrofas en las que complejiza su transcurso por el espacio social: “Y yo los miro sin querer mirar, enciendo un faso para despistar, me quedo piola y empiezo a pensar que no hay que pescar dos veces con la misma red”; “Y siento un humo como familiar. Alguien se acerca y comienza a hablar. Me quedo piola y digo: qué tal, vamos a pescar dos veces con la misma red”.

Si bien, el protagonista parte de una negativa (“no hay que pescar dos veces con las misma red…”), en el tránsito de la experiencia toma otra actitud, se despoja de los juicios previos y no se muestra como un extraño (“vamos a pescar”). Lo que le sucede lo hace reflexionar y lo obliga a abordar el futuro de un modo distinto: conoce gente que pesca la vida con una red distinta de la que él conoce y que está dispuesta a conversar sin preocupación. Por lo visto, esa red es tolerante, que se aparta de la prohibición y la censura, y que no atrapa, sino que pesca (esto permite pensar que los que atrapan son aquellos que buscan coartar la libertad e imponer sus visiones del mundo).

Desde ese plano, el final de la letra subraya un posicionamiento a futuro: “Desprejuiciados son los que vendrán. Y los que están ya no me importan más. Los carceleros de la humanidad no me atraparán dos veces con la misma red”. Quien relata parece hablarle a esos dinosaurios que “van a desaparecer”, mientras aclara que no van a atraparlo dos veces con una red que ampara a los que “nos siguen pegando abajo[3].

Por tanto, se pasa a una suerte de generalidad que busca permanecer a través del tiempo. Esa condición de condición de verdad refuerza el carácter intertextual de las frases. Por ejemplo, la expresión “desprejuiciados son los que vendrán…” está construida a modo de versículo y rememora a aquellos pasajes de las escrituras bíblicas[4]. El uso futurista del “vendrán” refuerza el tono heroico y épico de la expresión. Por su parte, la presencia de los verbos acabar (“acabo”) y “pescar” también fortalecen esta interpretación. Se trata de un horizonte de voluntades, con un matiz que pone el acento en el carácter necesario de la acción.

En el cierre, “No soy un extraño” señala un futuro sin prejuicios para las nuevas generaciones y, de manera poética, se aleja de aquellos que restringen las libertades individuales (la dictadura y aquellos que piensan continuar en la posdictadura). De esta manera, se opone a la figura del guardián que utiliza la fuerza para vigilar y castigar al ser humano, controlando su despliegue, sus decisiones y sus posturas con la red de la opresión: “los carceleros de la humanidad no me atraparán dos veces con la misma red…”.

[1] Doctor en Comunicación – Docente (FPyCS-UNLP).

[2] Esta cita, atribuida a Heráclito, es expuesta por Platón en su obra Crátilo: “Heráclito dice en algún lugar que ‘todo fluye y nada permanece’, y comparando lo que existe con la corriente de un río, dice que: ‘No podrás entrar dos veces en el mismo río’”.

[3] Para profundizar esta lectura, comparto el link de la Tesis de Grado de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social (UNLP), titulada Si tienes voz, tienes palabras. Análisis discursivo de las líricas del rock argentino en la “primavera democrática” (1983 – 1986) y publicada en 2011. http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/42188/Documento_completo.pdf?sequence=1&isAllowed=y

[4]  “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría”, “Y seguirás las veredas de los justos”, “Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostarás, y tu sueño será grato”. Fragmentos bíblicos, perteneciente al libro de Proverbios, capítulo 2, versículo 20 y capítulo 3 versículo 13 y 24. Este último detalle no es menor, ya que en “No soy un extraño” y en “Nos siguen pegando abajo” existen ecos bíblicos que se destacan en el armado de las oraciones.

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