Elecciones en Italia: resistencia “Sardina”

Por Cristian Taborda

Este Domingo se celebraron los comicios regionales de Emilia Romagna y Calabria en la siempre cercana Italia. Allí, el gobierno de coalición conformado por el Partido Demócrata (PD) y el Movimiento cinco estrellas (M5E) se jugaba gran parte de su futuro, debilitado por errores propios y golpeado por la dimisión de Luigi Di Maio, líder del M5E. Los ojos estaban puestos en La Liga (partido de derecha) del populista Matteo Salvini, quien se había radicado en la región de Emilia Romagna hace unos meses y se puso la campaña al hombro en tierra hostil, con el objetivo de conquistar un territorio donde la izquierda gobierna hace 70 años y es la segunda región más rica económicamente y con la menor tasa de desempleo.

En las últimas elecciones de la Unión Europea Salvini había logrado un triunfo por escasos votos en esa región, bastión del PD, lo que encendió las alarmas. Esta vez La Liga encontró resistencia. En Bolonia, un movimiento espontáneo de jóvenes, iniciado por redes sociales, salió a manifestarse a la calle contra el avance de la “ultraderecha”. Se trata de un movimiento de izquierda, promotor de los derechos humanos y de los migrantes encabezado por el joven Mattia Santori, con el nombre de “sardinas”, en referencia a la multitud que se aglomeraba como sardinas enlatadas. Se opusieron de manera férrea al avance de Salvini haciéndose eje y crítica en las políticas antimigratorias que promueve.

Las elecciones en Emilia Romaña dieron como ganador al PD, encabezado por Stefano Bonaccini, con un 50%, sobre Lucía Borgonzoni, que obtuvo el 45% por La Liga, atrás quedó el M5E con menos del 5%. El PD logró contener lo que a priori parecía un avance irremediable de Salvini, quien sin embargo realizó una elección sobria. El interrogante para el gobierno pasa a ser el rol del M5E, los ex socios de La Liga, ahora aliados de gobierno del PD y con el que últimamente no prestaban colaboración para la aprobación de leyes, por lo que pagaron caro el travestismo político (como diría Antonio Gramsci) y quedaron heridos de muerte.

Mientras tanto, en Calabria era otra la situación. La Liga en una coalición de centro derecha consiguió una aplastante victoria con casi el 60% mientras que el PD obtuvo el 27%. De esta manera, su lider se consolida como referente indiscutido y absoluto de la oposición, logrando encolumnar detrás suyo todos los partidos de derecha, inclusive Forza Italia del inacabable Silvio Berlusconi.

Nicola Zingaretti, Secretario General del PD, declaró ante los medios estar satisfecho: “Salvini ha perdido, la idea del bipolarismo Lega-M5S está detrás de él y el Partido Demócrata es una vez más el protagonista”. Y catalogó el resultado como “una batalla heroica de Bonaccini”. Instalando una nueva discusión entre el PD y La Liga, y desterrando al M5E. Un Partido Demócrata que se encuentra entre el resurgimiento y la supervivencia agónica. Además agradeció a las “sardinas” quienes fueron fundamentales para la victoria, ya que la movilización social resultó un factor clave que instó a la participación política. 

Matteo Salvini se declaró “Feliz de todos modos”, dió un discurso moderado y reconoció el buen trabajo de su equipo y militantes. Quedaron truncadas sus intenciones de un llamado a elecciones generales cuya condición necesaria era dar el batacazo en Emilia Romagna para que entrara en crisis el gobierno y así aprovechar la oportunidad. La Liga hoy cuenta con una intención de voto del 35% a nivel nacional donde tejiendo alianzas catapulta directamente a ” il capitano” al poder.

Otro aspecto a tener en cuenta es qué futuro le depara al M5E, la ciudad que le dio inicio y vida política prácticamente le ha puesto final a un movimiento populista que supo expresar el descontento de los italianos canalizando sus demandas y terminó abrazando las políticas impuestas por la Unión Europea y el progresismo liberal del PD. 

Estamos ante una Europa en cambio, con revueltas y movilizaciones constantes, con marchas y contramarchas, convulsionada y polarizada. De movimientos populistas progresistas y nacionalistas, estos últimos con exponentes como Abascal con Vox en España, Agrupación Nacional de Le Pen en Francia o La Liga italiana que avanzan a paso lento pero firme. Con un porvenir incierto, lo único claro es que ante cada movimiento “donde hay poder hay resistencia”.

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