¿Qué ves cuando no ves?

Por Daniel G. Rosetti

 

Es prácticamente un mantra diario: desde los sectores del poder concentrado se repite que no hay un plan de gobierno claro en el área económica. Muchos dirigentes radicales, hoy más cercanos a los modelos neoliberales que los eyectaron del gobierno, que a los lineamientos iniciales de sus dirigentes más legitimados socialmente (Yrigoyen, Illia y Alfonsín) son los que declaman en los griteríos con formato televisivos sobre la ausencia de un “plan económico”. Los que no pudieron refrendar en las urnas, por el desgaste sufrido por su propio desgobierno en apenas un período, hoy intentan imponer un modelo al que la ciudadanía rechazó mayoritariamente. Mario Negri, Fernando Iglesias y Facundo Suarez Lastra han tomado la posta que Carrió dejó a partir de 1 de marzo en las cámaras, tanto en las legislativas, como en las televisivas, aunque no tanto en estas últimas.

Dejando de lado el debate sobre cómo funcionan las PASO, si como encuesta o primera vuelta efectiva, lo cierto es que en agosto del año pasado 2 de cada 3 argentines rechazó de plano la administración de Mauricio Macri. Luego de demonizaciones y campañas del miedo, la diferencia se acortó, pero no revirtió el rechazo al modelo socio político económico que destruyó todos los parámetros micro y macroeconómicos, sociales o de calidad institucional.

Recordemos que Macri no respetó casi ninguno de los veinte incisos del artículo 99 de la Constitución Nacional (Atribuciones del Poder Ejecutivo) al igual que su ladero Marcos Peña, que no tuvo muy en cuenta al artículo 100 (Del jefe de gabinete). En cuanto al comportamiento como fuerza opositora, no dieron cuórum o intentaron todas las formas imaginables, legales o no tanto, el fracaso de las sesiones extraordinarias convocadas por el ejecutivo para dar un espacio de legitimidad a las primeras medidas de gobierno. Ciertos representantes, que prefieren los shows televisivos o las agresiones directas por redes sociales, junto con el comportamiento de los jefes de bancada del bloque opositor, tuvieron accionar directo, prefirieron dar conferencias de prensa fuera del recinto legislativo que dar los debates en los espacios institucionales. La idea de gobernabilidad, apoyo en el congreso de por medio, que reclamaron para sí cuando fueron gobierno y consiguieron con apenas “unos sanguchitos y unos mates fríos”, la negaron.

Vale preguntarnos, entonces, si la postura de la Alianza Cambiemos refrendada y reproducida por los medios de comunicación hegemónicos, respecto de la ausencia de un programa de estabilización de la economía, que ellos mismos desestabilizaron, es tan así.

Usemos como punteo lo destacado por el presidente Fernández en su discurso de apertura de sesiones ordinarias frente a la Asamblea Legislativa:

  • Incremento salarial del 5,5% que llegó, por suma fija de 4.000$ al 16,2% para los sueldos más bajos
  • Bono extraordinario de 5.000$ para las jubilaciones inferiores a 19.000$ y 2.000$ para Asignación Universal por Hijo (AUH)
  • Reconfiguración del cálculo para las jubilaciones que dejó a las pensiones mínimas por encima del índice de inflación[1]
  • Congelamiento por seis meses de tarifas de servicios públicos, peajes, transporte público y combustibles
  • Aumento de 4.000$ para los trabajadores estatales y de las Fuerzas Armada y de Seguridad
  • Disminución de las tasas de interés para los créditos de ANSeS y en las tarjetas de crédito
  • Relanzamiento de los programas REMEDIAR, PRECIOS CUIDADOS (que incluyo útiles en el comienzo de las clases), un vademécum de remedios gratuitos para todes les jubilades y las campañas de vacunación
  • Aunque no figuró en el mensaje, es necesario destacar el impuesto del 30% a la compra de divisas extranjeras.

La mayoría de estos están previstos en la ley de Solidaridad (primer “palo en la rueda” que la oposición intentó), y una de las críticas que conllevó fue la falta de un programa para los sectores medios, pero revisemos:

  • Disminución de la tasa de interés bancario del 63 al 38% (valor del 13 de marzo fuente BCRA)
  • Líneas de crédito del Banco de la Nación a tasas especiales para Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs)
  • Moratoria de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP)
  • De los 4.000$ otorgados como suma fija para los trabajadores registrados, hubo una quita de las cargas patronales para evitar perjudicar, aún más, a las PyMEs

De lo destacado, es innegable que hay un proyecto de estímulo del mercado interno, consumo en el sector de servicios y a las PyMEs para dar impulso a la producción nacional, recomponer el consumo de los sectores bajos y medios, sin afectar sustancialmente a los sectores altos. Estos últimos fueron los más favorecidos en la gestión de gobiernos de Cambiemos, hoy se recurre a ellos para poder redistribuir los recursos fiscales.

Esto último se verifica en dos acciones que fueron claves y generaron todo el ruido político posible. Una, la segmentación de retenciones a los productos agroganaderos, la otra, la ley de modificación de jubilaciones de privilegio para jueces y el servicio exterior.

Pero obviamente con esto solo no se crean las divisas necesarias para poner en marcha el sistema productivo nacional, menos aún después de más de dos años de caída consecutiva de todos los indicadores sectoriales, como empleo, capacidad instalada, cierre de empresas y aumento de la informalidad laboral. El único medianamente positivo, la estabilización de la balanza comercial ,está atada al derrumbe del consumo interno. Las divisas externas que se necesitan están condicionadas por la deuda y sus vencimientos, herencia del gobierno macrista.

Este es el talón de Aquiles de la oposición Cambiemita y de la prensa concentrada. El presidente Fernández puso como negociador a un especialista que conoce muy bien la historia y los métodos de los tenedores de bonos. El Ministro de Economía, Martín Guzmán, pone más que nerviosos a estos actores cuando le retacea a información sobre cómo está negociando con los acreedores internacionales y el nerviosismo aumenta cuando explica que dar estos datos podría poner en riesgo las negociaciones. Esta estrategia es simplemente la obturación de operaciones especulativas que pondría, nuevamente, a la Argentina en condiciones desfavorables y volvería a transferirle riquezas a los jugadores financieros.

Volviendo a los movimientos internos de las riquezas generadas, la oposición Cambiemita intenta tomar protagonismo bajo el amparo del 40% de los votos obtenidos en las elecciones de octubre. Respecto de las jubilaciones de privilegio, la tentativa de obstaculizar su aprobación en la cámara de diputados terminó en el escándalo autogenerado del cuórum con el diputado Daniel Scioli. Sin argumentos fuertes y rehenes de haber pedido esto mismo cuando se debatió la ley de solidaridad, solo pudieron amenazar con judicializar el acto legislativo. El respeto a las divisiones republicanas que reclaman quedará para más adelante.

El otro punto álgido de recuperación de protagonismo se produjo luego del decreto que estableció la segmentación de las retenciones a los productos del sector agroganadero, del cual solo se destacó, desde la alianza opositora, el aumento del 3% a las retenciones a la soja. Tal como se explicó desde el gobierno nacional, la intención de la medida es de estímulo a las economías regionales, ya que reduce las retenciones a cultivos claves como el trigo y el maíz, de algunos de sus derivados, promueve cultivos regionales y también reduce los aranceles de exportación de la soja para los pequeños productores.

Terminado el paro de 96 horas del “campo”, el saldo es netamente negativo para todos. Para la Mesa de Enlace, promotora de la medida, la fractura con sus bases, más notoria aún en la Federación Agraria, que debió comunicar la libertad de acción de sus afiliados. Para los grandes productores, solo el recuerdo del conflicto en el 2008 por la resolución 125, fue usado como argumento. Esto solo puso en blanco sobre negro la relación directa entre dirigentes de Cambiemos, con intenciones de réditos, y la medida de fuerza de los “autoconvocados” camperos. Para el resto de la ciudadanía el costo de la medida fue de 10.000 millones de pesos, pero esto no tiene el peso que desde los medios hegemónicos resaltan cuando los que paran son trabajadores.

De todo esto, es imposible no ver que existe un plan económico y que los que no quieren verlo lo hacen, no por su inexistencia, sino en respuesta a sus intereses y los de sus representados.

El plan económico productivo se puede develar en la reedición del libro “Los tres Kirchnerismo” del Ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. En el posfacio “Pensar la economía después de cambiemos” propone “…priorizar objetivos para asignar recursos escasos: aumentar las exportaciones y sustituir importaciones de manera genuina deben ser tareas estratégicas”[2] aclarando que es necesario “Pensar en cluster tecnológicos y de ingeniería ligados al agro, el petróleo y la minería rompe la tradicional dicotomía entre recurso naturales versus industria, genera más empleo y sustituye importaciones de manera genuina”[3]. Usar de base los productos que genera la tierra para agregarle valor y exportarlos. Algo tan básico como las ventajas comparativas desarrolladas, jugando el Estado y el Mercado en forma conjunta, más como aliados que como competidores, que en palabras del ministro “supera esa falsa dicotomía entre mucho Estado y nada Estado (una utopía inexistente en la historia del desarrollo capitalista), hasta articular el mix adecuado entre Estado y mercado”[4]

Para esto es necesaria la implementación del plan económico financiero que terminará de definirse cuando se sepa cuantas divisas dispondrá el gobierno luego del arreglo con los tenedores de bonos de deuda. El silencio por parte del ministro Guzmán, las palabras de apoyo al plan presentado por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) y los gritos por parte de los especuladores del mercado local es indicio que se iba hacia un buen destino. El brote de paranoia desatado por el coronavirus, puso en espera a la racionalidad de un acuerdo. A pesar de esto, el gobierno anunció ayer un plan de incentivo económico por 350mil millones de pesos (5mil millones de dólares) para compensar las pérdidas económicas.

El final hoy es incierto, no por falta de diálogo entre los actores interesados, sino porque los jugadores mundiales especulativos pusieron de cabeza todos los precios, tanto de commodities como de bonos soberanos (el riesgo país ronda por encima de los 3500 puntos, casi el doble de cuando comenzaron las negociaciones). La restricción de dólares se hará sentir por la caída del precio de petróleo, la soja, y también por el flujo de turistas. El peso de esta incertidumbre hubiera aplastado cualquier plan previo.

Resumiendo, en forma de plan lo instrumentado por la administración de Alberto Fernández, y sin entrar en trampas de nominación del tipo neokeynesianismo, neodesarrollismo o populismo coronavirista (según la definición del expresidente Macri), el plan es de redistribución de las riquezas generadas y sobre todo de las que se generarán, poniendo al Estado como el gran regulador del Mercado. Sin ahogar las lógicas de competencia, el plan de referencia de valores de productos de consumo masivo “Precios Cuidados” es la muestra de la interacción entre los productores y el Estado, evitando la cartelización o presión monopólica de los grandes formadores de precios. La reformulación de las escalas de retenciones es el Estado estimulando desde las cargas impositivas, la producción de los pequeños productores, el agregado de valor a los productos generados con esas materias primas (harinas y aceites) y el aumento de la variedad de la producción agrícola, intentado romper la lógica monocultivista de la soja y todos los daños relativos que trae. Hablar de minería sustentable y con participación ciudadana es la garantía de autoabastecimiento de metales necesarios para la producción industrial o el intercambio con otros países de los productos mineros.

Para los que quieren ver, existe un plan económico que lamentablemente quedó atado a las restricciones que impuso la administración anterior de gobierno de Cambiemos. Para quienes no quieren ver, lo que tratan de disimular son esas mismas restricciones y saben que la estabilización de las variables macro y microeconómicas los alejará de sus pretensiones de profundizar el modelo de concentración de riquezas. Hay, como siempre, expectativas favorables y grandes riesgos. Pero el cambio de sujeto de atención por parte del Estado, pasar de beneficiar a los sectores concentrados de la economía hacia los más postergados, es una buena señal y las que a lo largo de la historia dieron mejor resultado para el conjunto de la sociedad.

 

[1] Para más y mejores detalles: https://primerageneracion.net/2020/03/12/jubilaciones-solidarias-que-tan-aumento-es-el-aumento/

[2] Los tres Kirchnerismo, Matías Kulfas, editorial, Siglo XXI, pg. 224

[3] Los tres Kirchnerismo, Matías Kulfas, editorial, Siglo XXI, pg. 225

[4] Los tres Kirchnerismo, Matías Kulfas, editorial, Siglo XXI, pg. 228

 

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