Los nuevos animales del zoológico

Por Natalia S. Rossetti*

 

El interesante trabajo de la socióloga Paula Canelo presenta en cuatro capítulos que la batalla cultural por el sentido común de los argentinos no es solo la astucia de poder lograr ganar elecciones, sino la disputa de quien tiene la fortuna de conservar el orden (como restaurador de la brecha de desigualdades) donde las nuevas derechas supieron configurarse. 

Canelo esboza su análisis en los discursos políticos, las prácticas y perfiles que permitieron el triunfo “de un animal nuevo en el zoológico” (término implementado por Marcos Peña ante miembros del Club Político Argentino en el año 2018). La autora expresa que la llegada este nuevo animal, identificado como una “nueva derecha” , se debe a cambios sociales más profundos que podrían comprenderse en transformaciones que han reconfigurado la sociedad argentina. En el ensayo “¿Cambiamos?”, comparte que, en contexto de democracias posteriores a la década del noventa denominadas como “imperfectas” o “liberales”, las desigualdades sociales llevaron a nuevas demandas de la sociedad argentina luego de una década de gobierno kirchnerista, que fueron interpretadas por estas nueva derecha y le permitieron ampliar los públicos y ganar por primera vez en la historia argentina las elecciones nacionales. 

Cambiemos logra este triunfo también por la necesidad de un cambio cultural, como si fuera corrección de la desviación política y define como “ortopedia moral”: la supuesta necesidad de corregir a una sociedad desbordada por el populismo. Esta ortopedia se implementó con métodos pedagógicos infantiles que les permitió relativa legitimidad un su proyecto socioeconómico regresivo (y represivo) a lo largo de estos cuatro años de gestión, conservando su plano ideológico de brecha entre igualdad y desigualad.

Juan Bautista Alberdi, padre de la Constitución Nacional, postuló que los estados modernos bajo régimen de república son fundidos en la base del individualismo, que fue entendido como el progreso de una civilización dado a las libertades individuales. En este ensayo, la investigadora pone en cuestión esa base liberal, toma el spot de la última dictadura cívico militar “Cada uno con lo suyo, argentina a Vencer”, para ejemplificar como se ha implementado una campaña pedagógica y disciplinatoria que permitió forzar un proceso de individualización, que el menemismo continuó e incluso en el kirchnerismo se solidificó. Este proceso lo denomina como “híper-individualización”, donde no solo se hace presente en sectores medios y altos, sino en los sectores populares, cuyo ascenso social dado por la posibilidad de consumo ha generado nuevas identidad y valores individuales. 

En esta híper-individualización aparecen dos figuras prototípicas: los CEOs y los emprendedores que interpelan. El mérito fue la herramienta discursiva que resultó vital en la batalla cultural de Cambiemos. Para Canelo, se presenta como una “meritocracia asimétrica”, ya que es una regla que no se cumplía en todos los escalones de gobierno, dado que un grupo de herederos ocupaban cargos pero no tenían el mérito. Sin embargo, el discurso de cambiemos ponía en el mismo renglón de emprendedor a Mario Quintana como a un chico de Rappi, Glovo o empresas similares. Pero expresa que a medida que aumentaban los problemas económicos, la narrativa (utilizada por aquel gobierno) del modelo aspiracional perdía lugar pasando a “cruzada anti consumo” y a la promesa punitiva del castigo sobre el otro.

En el capítulo dos, la investigadora enfoca su análisis en las dimensiones simbólicas, los lazos sociales y solidaridades en sociedades que denomina desde las cienicas sociales de denominan como democracias delegativas Cambiemos como nueva derecha partidaria en argentina esbozó al republicanismo como su forma de identidad política.

A partir del 2015, la demanda por normalidad, promete reivindicar el modelo del ciudadano del futuro y el uso de un estilo político tanto o más beligerante respecto a su adversario que denominó “populismo kirchnerista”. Como contrapartida a la crueldad piadosa aparece el gradualismo y la prosperidad deja de ser el sustituto moderno del bien común clásico. La cosa pública se direcciona hacia un “orden sin política”, con distancias y jerarquías restauradas. 

Expresa que la polarización con el kirchnerismo, permitió mantener a algunos sectores alejados de la política, ejerciendo mayor uso de la fuerza de seguridad, condenando a quienes quedaban afuera del orden propuesto: desde trabajadores desocupado hasta pueblos originarios aplicando mecanismos represivos y punitivos.

En el capítulo tres, realiza un estudio empírico sobre la trayectoria y perfiles de los funcionarios de los tres niveles de gobierno: Gobierno Nacional, provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires. Canelo presenta que el denominado gobierno de CEOs es parte de la construcción de sentido común ya que muchos de sus equipos, entre figuras como María Eugenia Vidal y Marcos Peña, no prevenían de esos sectores. A través de los datos del Observatorio de las Elites (CITRAUMET/CONICET), reconstruye los perfiles de los 525 individuos que ocuparon cargos de ministros/as, secretarios/as y subsecretarios/as en los gabinetes iniciales de cada jurisdicción. 

Canelo presenta que los espacios de función pública fueron ocupados por hombres, incluso el gabinete provincial de María Eugenia Vidal. Si bien cambiemos se presentó como un gobierno compuesto por CEOs y de “onegeistas”, con una vocación al servicio público aún sacrificando su bienestar económico, asociado a la idea republicana aristotélica de gobierno de los mejores, la autora indica con datos empíricos que sus funcionarios provenían de tradiciones de política partidaria, y que mayoría de ellos venía de ocupar cargos públicos en el gobierno de la ciudad de Buenos Aires previo al 2015.

En el último capítulo, se analiza los modelos de mujeres de Cambiemos entre 2015 y 2019. A partir del trabajo de archivo y de redes sociales realizado durante años, Canelo, construye cinco tipos ideales de “mujeres de derecha”, con fuerte imagen pública pero que parten de un modelo tradicional: se vinculan en lo doméstico y familiar, y expresan emociones desde la “feminidad”, como la sensibilidad, la paciencia y el cuidado del otro. 

La investigadora exalta que el rol de las mujeres de derechas entra dentro de los valores de cuidado y orden, en este sentido, el trabajo político se vincula a la mujeres en áreas sociales: Patricia Bullrich al frente de la cartera de Seguridad, Carolina Stanley en la cartera de Desarrollo Social y Salud, y la figura de María Eugenia Vidal en la gobernación bonaerense. En este sentido, cada una de ellas representó las ideas y valores que construyó Cambiemos en su relato: orden sin política, cambio cultural, paz, honestidad, cercanía y sensibilidad. Estos modelos de cambiemos, lejos quedan de las reivindicaciones emancipadoras del movimiento feministas. 

 

Conclusión

El aporte que realiza Paula Canelo es importante para comprender este “animal nuevo en el zoológico” de la política argentina. La audacia de su ensayo está en demostrar frente a la politización sobre las desigualdades que planteó el kirchnerismo, gran parte de la sociedad prefirió la desigualdad, complejidad que aún está latente luego de la derrota y asunción de Alberto Fernández.

Este ensayo empírico nos permite problematizar dos campos de disputa de sentidos: la batalla electoral y batalla cultural, estudiados por la sociología política que mira la relación de sociedad y Estado. Los partidos de derechas, junto a sus intelectuales orgánicos, construyen impresiones sobre el sentido común de las personas que podría ser conservador a cambios estructurales, esto significa que si bien pueden disminuir la base de su electorado aún pueden construir nuevas narrativas que permitan volver a disputar la base electoral. 

Si bien la derrota del 2015 es cultural es necesario construir un futuro colectivo con responsabilidad política, y en este campo las ciencias sociales y la clase política deberían seguir analizando la hiperindividualización, la meritocracia (asimétrica) y el punitivismo de estas nuevas derechas que no solo disputan las urnas sino que buscan consolidar consensos.

 

*Socióloga y profesora de sociología (UBA)

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