Rayo Vallecano: la solidaridad de una hinchada en tiempos de pandemia

Por Alex Favieri[1]

 “El pueblo unido jamás será vencido”. Eso es lo que reza la famosa canción compuesta por Quilapayún (banda chilena de música folclórica) a pocas semanas del golpe de Estado chileno en 1973. El tema se convirtió en un himno durante las marchas contra la dictadura de Pinochet y el lema principal de su letra recorre el mundo hasta el día de hoy. La unidad hace la fuerza, sobre todo en los momentos difíciles, y esa es una de las premisas en el barrio obrero de Vallecas, en España.

En este barrio ubicado al sur de Madrid, existe un equipo humilde que hoy juega en la segunda categoría del fútbol español. Se trata de la Agrupación Deportiva Rayo Vallecano. Para poner en contexto, en Argentina estamos acostumbrados a que los clubes sean sociedades civiles sin fines de lucro, los cuales participan activamente y se involucran con las problemáticas de la comunidad. En Europa, en cambio, son sociedades anónimas deportivas manejadas por una persona que tiene acciones en el club, convirtiéndose así en “dueño” o “dueña” de la entidad.

En la actualidad, el Rayo Vallecano está gerenciado por Martín Presa, quien tiene el 97% de las acciones del club y es fuertemente rechazado por sus hinchas. El equipo perdió la categoría la última temporada, aumentaron los abonos, estuvo a punto de perder el estadio, que además no cuenta con mantención y muchos sectores del mismo están en estado deplorable, entre otras cuestiones.

La relación entre la afición y Presa es insostenible. Un claro ejemplo de esto ocurrió en diciembre del 2019, cuando el conjunto madrileño recibió al Albacete. En el equipo visitante jugaba Román Zozulya, quien fue reprobado por los simpatizantes rayistas mediante el siguiente cántico: “Román Zozulya puto nazi”[2]. El encuentro fue suspendido luego del primer tiempo y el club sacó un comunicado condenando al sector de seguidores que reprobó la presencia del deportista.

Este jugador ucraniano estuvo a punto de formar parte del plantel franjirrojo en 2017. Pero las protestas de la hinchada, que lo acusaron de tener vínculos con la extrema derecha, profesar la ideología nazi y financiar grupos paramilitares fascistas en Ucrania, hicieron que el club diese marcha atrás con el préstamo. De esta forma el delantero no se probó ni la ropa de entrenamiento.

Rayo 2

Vallecas es un barrio obrero de Madrid, por lo tanto, los seguidores y las seguidoras de La Franja son, en su mayoría, trabajadores y trabajadoras con sentimientos muy arraigados a este modesto distrito de la capital española, son antifascistas y se involucran en los distintos temas que competen a la sociedad, participando activamente en marchas y protestas. Bukaneros es el nombre con el que se conoce a su grupo de ultras, quienes no son simples “barras” como los que conocemos en nuestro país. Son una especie de agrupación, organizada, que no sólo alienta al equipo, sino que también marcha junto al pueblo cuando la situación lo requiere.

Además de este grupo existen diferentes asociaciones que siguen al Rayito, como la Plataforma ADRV, la Asociación Somos Tribu VK y una gran cantidad de peñas que simpatizan  por el club y participan en la vida activa de la comunidad con un gran sentido de la conciencia social.

España es uno de los países más afectados por el coronavirus con más de 27.000 muertes. El sistema de salud español colapsó y los trabajadores y las trabajadoras sanitarios han dejado alma y, en muchos casos hasta la vida, para combatir el virus. Estas organizaciones de hinchas son vitales en tiempos en los que la pandemia ha paralizado al mundo.

Una de las primeras acciones fue llevada a cabo por Bukaneros durante las primeras semanas en las que la enfermedad atacó de manera letal a España. Este grupo de ultras sorprendió a los y las profesionales de sanidad pública del Hospital Infanta Leonor, colgando una pancarta en apoyo que rezaba: “Sólo el pueblo salva al pueblo. Trabajadores sanitarios sois nuestro orgullo. ¡Mucha fuerza!”.

El mensaje emocionó a cada empleado y empleada de sanidad. Pero la acción de estos hinchas no quedó sólo en un mensaje. Además de esto, Plataforma ADRV junto con las peñas organizaron Fila 0, se trató de una colecta para recaudar fondos que luego fueron destinados al hospital para paliar la situación de emergencia y la falta de recursos: la comunidad vecinal de Vallecas colaboró con dinero y hasta donando camisetas del equipo que se rifaron con el fin de conseguir más dinero.

La campaña fue un éxito y lograron juntar más de 41.000 euros. Con este dinero lograron ayudar con alcohol en gel, gafas de protección, mascarillas, batas, toallas desechables, pantallas faciales, y alimentos de primera necesidad, entre otros insumos al Hospital Infanta Leonor, al Virgen de la Torre, a personas en situación de calle, a fundaciones, al Servicio de Emergencia Temporal del Ayuntamiento y al Centro de Acogida Villa de Vallecas.

Además, este año modificaron la tradicional “Carrera del Rayismo”, que por la situación de confinamiento se hizo de manera virtual. Tuvo 420 inscriptos y recaudaron más de 4000 euros que se destinaron a la compra de alimentos para las despensas solidarias de Vallecas. A ese dinero, se sumaron algunos patrocinadores que colaboraron con 1000 unidades de galletas y otros 1000 litros de caldo.

Otra de las actividades que se planearon fue una colecta de alimentos y productos de primera necesidad que se entregaron a La Horizontal, una asociación cultural autogestionada, que durante la cuarentena se reinventó como Despensa Solidaria y se encarga de entregar 90 cestas a 90 familias distintas de Vallecas por semana.

En estas acciones participaron jugadores y jugadoras de las primeras plantillas de fútbol masculino y femenino del Rayo Vallecano demostrando que no son ajenos a las necesidades de los vecinos.

“El pueblo unido jamás será vencido”, fue la frase con la que comenzaron estas líneas y sin dudas el Rayismo Solidario, a través de la conciencia social de su afición, lo demostró, metiendo uno de esos inolvidables golazos que quedarán guardados en la memoria de toda una comunidad, dejando en claro que el fútbol es mucho más que noventa minutos.

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[1] Periodista deportivo.

[2] Nota al pie: * la expresión “puto” en España no es utilizada como un insulto de carácter homofóbico, sino que es una palabra empleada para marcar énfasis. Ej: “Eres el puto amo”, “Eres un puto cabrón”.

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