¿Qué hay de nuevo, viejo?

“Nunca antes habíamos visto una pandemia generada por un coronavirus. Esta es la primera pandemia causada por un coronavirus” (OMS, 2020)

Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus[1].

Por Nicolás Fernández[i]

¿Un suceso mundial?

El 11 de Marzo la OMS declaró la Covid-19 como pandemia, es decir, la propagación mundial de una nueva enfermedad. El organismo definió la COVID-19 como la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus[2] que se ha descubierto más recientemente. Tanto el nuevo virus como la enfermedad eran desconocidos antes de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019[3].

El 2020, a poco de haber comenzado, se perfila para ingresar en los futuros libros de historia como aquel año que albergó un hecho histórico mundial, conllevando acciones nunca antes vistas, como la cuarentena, la cual en Argentina lleva el nombre de “aislamiento social preventivo y obligatorio”.

Mediante el Decreto 297/2020, el Poder Ejecutivo Nacional estableció, por plazos, la obligatoriedad de permanecer en sus residencias habituales, o en el lugar en que se encuentren, y abstenerse de concurrir a sus lugares de trabajo a todas las personas que habitan en la Argentina o se encontraran en dicho país. Dejando exceptuada de esta medida a la estructura crítica, confeccionada por el mismo Poder Ejecutivo. Asimismo, estableció la prohibición de desplazarse por rutas, vías y espacios públicos, a fin de prevenir la circulación y el contagio del virus SARS-CoV-2[4]. Sin dudas una medida excepcional, extraordinaria y sin precedentes.

Ante la falta de vacuna y medicamento antiviral específico para prevenir o tratar la COVID-19, la única opción para afrontar la pandemia han sido acciones orientadas a disminuir la propagación del coronavirus con el fin de evitar el colapso del sistema sanitario.

Sin embargo, no todos los países han obrado del mismo modo, al menos, no desde un principio. Donald Trump se mostró escéptico de las advertencias de la OMS e incluso se ha mostrado desafiante. Del mismo modo, podrían observarse coincidencias en las acciones y en los discursos de lxs presidentxs y primerxs ministrxs, de aquellos países alineados geopolíticamente con Estados Unidos.

Algunos posicionamientos políticos durante la pandemia

Sería conveniente analizar el comportamiento de Estados Unidos, como potencia hegemónica, desde el surgimiento de la COVID-19 en diciembre, ya que no ha sido lineal ni ha demostrado cohesión nacional hacia el interior del país.. Son varios los ejemplos en que los funcionarios de primera línea han tenido que aclarar o desmentir las diversas declaraciones o pronunciamientos de Donald Trump. La imagen del presidente estadounidense habría quedado socavada tras sus dichos sobre el supuesto control de la enfermedad asociada al coronavirus, la supuesta formulación de una vacuna que luego fue desmentida por el propio Antony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas.

Lo cierto es que Estados Unidos se ha convertido en el país con mayor cantidad de casos positivos, confirmados, de COVID-19[5]. Es posible afirmar que ha fracasado, hasta fines de marzo, en las recomendaciones realizadas por el Director General de la OMS: “Prevención. Preparación. Salud pública. Liderazgo político.”[6]

Mientras Donald Trump hablaba de “virus chino”, como si los virus tuviesen nacionalidad, países europeos como Italia y España comenzaban a dar signos de lo que significaba tomar tarde las medidas para afrontar la, hasta entonces, epidemia.

Varios países han postergado el aislamiento de sus ciudadanos, asi como el cierre de fronteras o el declarar la cuarentena hasta encontrarse con la epidemia golpeando, masivamente, las puertas de sus habitantes. Teniendo por resultado el colapso del sistema de salud y provocando la muerte de miles de personas.

Encontramos entonces una similitud en el accionar y en lo discursivo, de aquellos países que parecerían haber priorizado la economía sobre la cuarentena, demostrando un rol de gobierno, y de las prioridades de aquellos líderes que deben velar por el bien y la salud de la ciudadanía. Se ejemplifica claramente con una declaración realizada el 3 de febrero de Vageesh Jain, médico y académico del Instituto de Salud Global de la University College London (UCL), cuando analiza la cuarentena decretada en Wuhan, China:

“Una cuarentena de esta escala creará más problemas de los que resuelve. Otros países deben tener cuidado de no imitar apresuradamente a los chinos si se les da la oportunidad.”[7]

Son sabidos los lineamientos geopolíticos de orden mundial, Estados Unidos, Inglaterra, México, Brasil, Chile, son acaso ejemplos de un mismo accionar: evitar el aislamiento de sus ciudadanos. Hay una frase de Franklin D. Roosevelt que viene bien recordar: “en política, nada ocurre por casualidad”. No fue hasta que acumularon miles de casos confirmados en Italia, España, Inglaterra (con el contagio de Boris Jhonson, primer ministro), como en Estados Unidos y Brasil, que aceptaron los consejos de la OMS y tomaron medidas excepcionales. Tal es el impacto de la pandemia, el daño social que genera, que autoridades locales de San Pablo[8], Nueva York y California[9] declararon la cuarentena obligatoria yendo en dirección opuesta a las declaraciones presidenciales.

El accionar de mencionados países, tomados como ejemplo, son la demostración fáctica de las tensiones y prioridades a la hora de gobernar a contramano de lo sugerido por la OMS y medidas adoptadas por China. Así también, se puede decir que la “carrera” por hallar la cura y el tratamiento contra el coronavirus ha iniciado. Aun en el transcurso de una pandemia, el mundo se encuentra en tensión. Estados Unidos ha nacionalizado el virus, culpando a China, y ha desestimado sus advertencias y consejos para evitar la propagación de la COVID-19.  Al mismo tiempo, pone en duda la cantidad de muertes en el país asiático y como si la carga ideológica no fuera clara, inició el despliegue de tropas por el Mar Caribe, rumbo a Venezuela, tras ponerle precio a la captura de Nicolás Maduro, acusándolo de tener relaciones con asociaciones narcotraficantes.

En Estados Unidos es año electoral y la pandemia está tirando por la borda los buenos índices de empleo y la recuperación de la economía estadounidense, el coronavirus parece haberles ganado varias “posiciones” en esta “guerra” y Trump parecería estar dispuesto a utilizar todas las herramientas a mano para cooptar los votos necesarios.

Un líder mundial, como lo es el Papa Francisco, reconoce la tensión que genera la pandemia en los países, en sus economías y para la economía mundial. Al tiempo, expone que algunos gobiernos han tomado medidas ejemplares con prioridades bien señaladas para defender a la población. Estos gobiernos muestran la prioridad de sus decisiones: primero la gente.  Este posicionamiento, de establecer prioridades, demuestra su contundencia al proclamar que no defender a la gente supone un “descalabro económico” pero sería triste que se optara por lo contrario, llevaría a muchísimas muertes, algo así como un “genocidio virósico”. [10]

En sintonía con las recomendaciones de la OMS y lo expresado por el Papa Francisco, Argentina tomó los recaudos necesarios, a la vista de los resultados en Europa y tomando la experiencia China para “aplanar la curva de contagios”. Por tal motivo, con menos de veinte casos reportados y un fallecido por COVID-19, el 20 de Marzo se dictó el “aislamiento social preventivo y obligatorio”, a lo que luego se sumó, el cierre de fronteras. Esto demostró la prioridad del Gobierno, lejos de la especulación económica y poniendo la salud y la vida de las personas por encima de todo.

¿Guerra?

Según Sun Tzu, la política es uno de los cinco principios fundamentales a partir de los cuales la guerra es valorada. “La política representa aquello que hace que el pueblo se sienta en armonía con su gobernante. Es un aprendizaje que logra que los súbditos sigan a las autoridades con fidelidad, sin preocuparse por sus vidas y sin temor frente a cualquier peligro”.[11]

“Estamos en guerra sanitaria”[12] dijo Emmanuel Macron para anunciar las medidas a implementar por el gobierno francés para enfrentar la COVID-19. Prontamente, varios mandatarios se sumaron a esa apreciación. Alberto Fernández, presidente de Argentina, profundizó al respecto: “estamos luchando contra un enemigo invisible”[13].

Bajo esta concepción de guerra, se permitió a los gobiernos tomar medidas extraordinarias con total legitimidad. Esta última palabra es clave a la hora de analizar las acciones y directivas de lxs mandatarixs en las democracias modernas.

El coronavirus, la pandemia, no discrimina por estrato social o por niveles de ingreso a la hora de contagiar. Iniciado en China, esparcido fuertemente en el continente viejo, ha golpeado con dureza a potencias de primer y segundo orden para llegar, más tarde, a países en vías de desarrollo. Tampoco discrimina por PBI.

Es un hecho mundial histórico que irrumpe la actividad económica global. Se han efectuado cierres de fronteras, pero también a niveles subnacionales, como es el caso de las provincias en Argentina, dado el aislamiento social necesario para evitar la propagación.

Deben reconsiderase los tópicos atribuidos a un conflicto bélico. Si se tratase de una guerra biológica debiera haber un Estado enemigo, generador de esa arma. Declarada pandemia y con contagios incontrolados pareciera no encontrarse aquella fuente generadora de la COVID-19 que tome ventajas al respecto. Al mismo tiempo, la necesidad de los países de aislar a la población para evitar la propagación del coronavirus generó, efectivamente, medidas que podrían ser consideradas de guerra, pero si es a frontera cerrada, el enemigo estaría dentro y entonces podría tratarse de una guerra civil.  Ningún Estado puede sostenerse por mucho tiempo si tiene dos frentes abiertos: en guerra con otro Estado y en guerra civil.

Efectivamente se trata de un momento excepcional que requiere medidas excepcionales[14], como dijo Alberto Fernández, y seguramente para el imaginario social sea fácil graficar una “guerra invisible” al ver a los militares siendo parte del montaje de hospitales ambulatorios o a las fuerzas de seguridad patrullar las calles y establecer controles de circulación para hacer cumplir la “cuarentena”.

En definitiva, no se trataría de la III Guerra Mundial, no hay otro Estado-Nación de adversario, pero sí puede tratarse de una carrera médica para encontrar la cura o el tratamiento para el coronavirus. Simulando lo que fue la carrera espacial entre Estados Unidos y la URSS.

Lo que está en pugna, sobre el mapa de batalla, midiendo fuerzas y pensando los movimientos próximos, es el sistema capitalista voraz y depredador. La licencia social que posee Alberto Fernández, como otrxs presidentxs y primerx ministrxs, se debe a que las medidas adoptadas por los diversos países están orientadas en primer lugar a la salud de sus habitantes, poniéndolos por delante del capital.  Es cierto que, según el apartado de posicionamientos políticos, no todos obraron en coincidencia y es razonable. Estados Unidos y China tienen librada una “guerra comercial” que aún no ha acabado. Ni el gigante asiático emergió como nuevo hegemón ni EEUU dejó de ser líder mundial, tras años de verse como superpotencia en un ocaso que parece no terminar de oscurecer. No obstante, todos han debido disminuir su actividad económica, hacia afuera y hacia adentro.

Finalmente, la pandemia pondría en offside los postulados del neoliberalismo, suponiendo un reordenamiento nacional (en todos los países que presentan casos) donde el Estado, a través de sus representantes, debe tomar decisiones unilateralmente. Es decir, la madre de todas las disputas: “Estado vs Mercado” ha entrado en un armisticio que no vislumbra fecha final.

 

[1] Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en rueda de prensa sobre Covid-19, el 11 de marzo.

[2] Los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos. En los humanos, se sabe que varios coronavirus causan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS). (OMS, 2020)

[3] Preguntas y respuestas sobre la enfermedad por coronavirus (COVID-19) (OMS, 2020)

[4] AISLAMIENTO SOCIAL PREVENTIVO Y OBLIGATORIO (Oficial, 2020)

[5] Coronavirus: cómo Estados Unidos se convirtió en el nuevo centro de la pandemia de covid-19. (BBC, 2020)

[6] Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, en rueda de prensa sobre Covid-19, el 11 de marzo. (OMS D. G., 2020)

[7] Coronavirus de Wuhan: por qué la masiva cuarentena en China “creará más problemas de los que resuelve”  (BBC, MUNDO, 2020)

[8] Pandemia y política en Brasil Coronavirus: el gobernador de San Pablo ignora a Jair Bolsonaro y declara la cuarentena total. (Clarin, 2020)

[9] Coronavirus Nueva York y California en cuarentena para tratar de contener la pandemia (Cronista, 2020)

[10] Covid 19. El Papa teme un genocidio virósico, (Papa, 2020)

[11] (El Arte de la Guerra)

[12]  “Estamos en guerra sanitaria”: Macron anuncia medidas para enfrentar el Covid-19 (France24, 2020)

[13] Entrevista al Presidente de la Nación, Alberto Fernández, para el programa: “Cortá por Lozano”, de Telefé, desde Olivos. (Fernandez, 2020)

[14] Carta del presidente Alberto Fernández a los argentinos (Fernandez, Casa Rosada, 2020)

[i] Estudiante de la Licenciatura en Ciencia Política (UBA).

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