El New Normal en Argentina

Por Axel Cherem[i]

Mucho se ha comunicado, debatido y criticado sobre la estrategia que lleva adelante el gobierno nacional. A esta altura del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), podemos aventurarnos en afirmar que el plan que lidera y comanda el presidente Alberto Fernández ha tenido un desempeño aceptable.

A priori, me interesa señalar tres aspectos en la constitución de este moderado logro obtenido. Cada uno de ellos, con su grado de importancia y con un componente “innovador”, puede representar cambios profundos en la sociedad que viene. El objetivo de este artículo es resaltar su relevancia ante la emergencia de un new normal en nuestro país.

La voz del especialista vs. la tiranía de la opinología

El presidente del “gobierno de científicos” fue fiel a su promesa y, desde el minuto cero, conformó una comisión de asesores para dar seguimiento y tener la última palabra ante cada definición orientada al ASPO. Este papel de “interlocutor de la ciencia” fue observado en diversas declaraciones que tuvo en los medios al ser consultado sobre cuestiones técnicas, la más reciente fue sobre el uso del sexting en la cuarentena en la que dijo: “si lo dice el Ministerio de Salud, hacele caso”.

Al margen de cualquier análisis que recaiga en la excesiva cautela al tocar temas de extremo impacto, es importante señalar que la discusión política y de gestión tiene impacto en una sociedad sumida en la lógica de la posverdad y los programas de panelistas.

En este sentido, el corte que se le da a la lógica del “hablemos sin saber” o “una que sepamos más o menos”, puede ser concebida como una semilla que germine como contrapeso a la adicción de la opinión y la emergencia de un sentido de valoración del dato corroborado.

Necesidades diversas y lógica multisectorial

Una de las grandes antinomias que se instalaron (y se sostienen) es la de economía vs. Salud, que generó un caldo de cultivo que buscó desgastar la continuidad del ASPO y la figura del presidente. Aunque este siempre se mostró directo al declarar que “una economía que se cae se puede levantar, pero una vida que se pierde no se recupera”, sus políticas no implicaron concretamente lo mismo.

En este punto, el valor de los planes integrales fue nodal. Por señalar algunos, la reciente aplicación Cuid.Ar fue producto de la colaboración entre gobierno y la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI); o la línea de emergencia contra violencia de género producto de la colaboración entre el Ministerio de la Mujer y la Secretaría de Innovación o la posibilidad de implementar billeteras virtuales en el cobro del ingreso familiar de emergencia (IFE) mediante la colaboración con la Cámara Argentina Fintech.

Desde el mundo empresarial se viene repitiendo un concepto denominado “ecosistema colaborativo” para señalar las alianzas entre empresas asociadas al mercado tradicional y nuevas empresas orientadas en tecnología. Ese mismo esquema puede trasladarse a la tan mentada Participación Público Privada (PPP) en la que la gestión de gobierno genere una sinergia con un mercado tambaleante, decidido en ir a la digitalización de sus servicios, y asegurar un marco de respecto de los derechos humanos.

Cambio en Argentina, salen “los vivos”, entra “unida”

El próximo 9 de mayo, un día antes de cumplirse la tercera etapa de la ASPO, habrá pasado un año del lanzamiento de “Sinceramente”, el libro de Cristina Fernández de Kirchner. En esa presentación, la actual vicepresidenta había convocado a la militancia a construir un “contrato social de ciudadanía responsable”. Alberto, sentado como un huésped de honor, parece que tomó nota esa tarde y aplicó ese concepto para manejar uno de los escenarios que ni el más pesimista de los Albertos pudiera haber imaginado.

A pesar que el ASPO fue anunciado el pasado jueves 19 de marzo, desde la suspensión de las clases (de forma física), del 13 de marzo Alberto dio paso a una estrategia prolija, medida, humana e inclusiva de comunicación frente a la ciudadanía.

Desde la tensión entre la simpatía (con quienes cumplen las normas) y la dureza (frente a los “imbéciles”), Alberto encuentra un equilibrio sobre el cual parece refundar el concepto de Comunidad Organizada que presentó Perón en el año 1949. Mediante la ética auto-regulatoria del #QuedateEnCasa, Alberto apela a la lógica individualista de esta sociedad neoliberal en pos de un interés colectivo (“aplanar la curva”).

En conclusión, el interés en señalar estos aspectos se funda en un eventual cambio en nuestra sociedad y en un contexto global donde el Estado paternalista parece tener las respuestas que no anuncian los viejos libros de la escuela del management. En este marco, respondo apelando a un concepto usado por Alberto al inicio de su gobierno: la sociedad del futuro será solidaria o no será.

 

[i] Maestrando en Comunicación y Cultura (UBA). Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA) y colaborador en el Grupo de Investigación en Comunicación (GIC) sobre acceso a la información pública (UBA).

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