“Indiosolarización” de Cristina

Por Joaquín Szejer

El veintidós de mayo el politólogo Emmanuel Taub, estudioso del judaísmo, dijo en entrevista con Alejandro Fantino[1] que la mística nace cuando Dios calla. Esta frase – que en este artículo utilizaremos totalmente por fuera de su contexto original (o más o menos)- abre las puertas a un análisis sobre un tipo de liderazgo con el cual la ciencia política siempre ha tenido problemas: lo llamaré liderazgo Indio Solari.

Si puedo impregnar de seriedad el texto luego de la afirmación precedente será una victoria total. No se trata aquí de analizar a una banda de rock ni las figuras de ciertos líderes populistas, se trata de entrar en ese intersticio en donde se mezclan la comunicación política y el liderazgo de masas.

A brillar, mi amor

Los recitales de rock como se los concibe en Argentina son propios de la sociedad de masas. Nacen al fulgor de los avances técnicos propios del siglo XX (mínimamente precisan de amplificación de sonido) y se replica en ellos cierta lógica de líder con las masas. El artista toca en un escenario y la masa escucha al tiempo que reacciona.

Ahora bien, centrémonos en el Indio Solari. su figura destaca claramente de lo que son el resto de las bandas del Rock Nacional. Todes les que hemos ido a recitales del Indio entendemos que allí pasa “algo más”, algo inabarcable incluso. Nos cita en un lugar lejano al cual peregrinamos días antes. Se presenta sobre el escenario (la mayoría de las veces el sonido es pésimo) pero existe allí un fundimiento del “yo” en la masa. Es, sin lugar a dudas, un ritual de masas[2].

Pero el Indio Solari se ha caracterizado por ser una figura mítica, distante, misteriosa. Es esta decisión de generar esa imagen pública lo que genera el respeto. Se le suma, además, lo poco explícitas que son sus letras, a las que cada une les da el significado que quiere. Son, en definitiva, grandes significantes vacíos.

Respeto & Silencio

Byung Chul-Han comienza su libro “El Enjambre” hablando de la palabra “respeto” y la palabra “espectáculo”. “El respeto presupone un pathos de la distancia (..) La distancia distingue el respectare del spectare. Una sociedad sin respeto, sin pathos de la distancia, conduce a la sociedad del escándalo” (Chul-Han, 2004)[3]. Se trata entonces de utilizar la distancia como herramienta de comunicación política.

En este sentido, el silencio es en gran medida un elemento distanciador. Por supuesto, para que un silencio sea significado, las personas que dispongan de ese silencio deben decir algo cuando hablan. Si yo me llamo a silencio, lo más probable es que incluso haga un favor. Si el Indio Solari, o CFK, hacen silencio entonces ese silencio puede ser significado.

Vale la pena recordar la famosa conferencia que los redondos brindaron en Olavarría en el año 1997: “Yo no creo en la malevolencia de esos pibes de 14, 15, 16 años”[4] dijo un Indio Solari que con su inteligencia y elocuencia respondió a los periodistas que allí se encontraban y que shockeó a más de un padre acostumbrado a la imagen de rockero reventado propia del rock chabón[5]. También recuerdo el prólogo de “La Mosca y la sopa”[6], sublime momento filosófico ricotero. Cristina por su parte, ha dado discursos enteros que también han dado parte de su elocuencia al momento de comunicar, de hablar, de interpelar. Eso es lo que hace que sus silencios sean en definitiva, significados. La significación del silencio es, por ejemplo, propia del psicoanálisis cuando el terapeuta calla para que une se pregunte “¿Qué dije”? “¿Por qué calla?”.

Se dice que el oráculo de Delfos no pronunciaba frases exactas, sino frases a ser interpretadas por el sacerdote a cargo, lo mismo ocurría con Grigori Rasputin, o con el protagonista de la película “Being There” (recomiendo de sobremanera). Lo mismo ocurre con las canciones de los redondos. Cada une llena ese vacío de significado con lo que une quiere.

Cristina

La mística del silencio es en algún sentido lo contrario a la transparencia tal como la propone, también, Byung Chul-Han. La sobreexposición de nuestro ámbito privado hizo que los límites entre la esfera pública y la privada sean cada vez más difusos. Es entonces cuando se vuelve aún más excepcional la idea del líder de masas que esconde en su silencio un halo de misterio, de mística. Si entre los nuevos líderes “populistas de derecha” las redes sociales y los sofistas de twitter constituyeron un importante frente de campaña, la postura de una líder que plantea una distancia con ese mundo y que logra imponerse por encima es doblemente meritoria.

Si, tal como dice Quimey González en esta misma entrega de Microdebates, Alberto debe generar su propia forma de liderazgo, tiene también la legitimidad para hacerlo en tanto Cristina puede “llevarse las marcas” sin decir una palabra. Armar poder y/o política en silencio es propio de la comunicación del poder. Cuando el kirchnernismo puso en relieve la figura de Héctor Magnetto en el conflicto con Clarín, lo hizo para visibilizarlo, acusando de un “actuar en las sombras”. Cristina está expuesta y por tanto su comunicación política se basa más en el respeto que en el poder.

Hasta aquí llega mi propuesta, que en definitiva es analizar una forma de comunicación política muy particular y que me parecía que merecía un primer análisis para comprender el fenómeno de líder de masas del siglo XXI. Queda en el tintero un interrogante aún más rico: ¿Cómo complementar la mística del silencio de la líder con el hombre de Estado que es Alberto? ¿Es posible una desmitificación terrenal como le ocurre al Indio Solari cada vez que pifia un live de Instagram y su esposa lo reta?

“Andamos por ahí algunos jugando a que el viaje de los redondos se termina. Esta claro que este viaje se termina cuando ustedes quieran” dijo un, a la postre mentiroso, Indio Solari. El líder y su masa dialogando.

Patricio Rey y sus redonditos de ricota finalizó su viaje en septiembre del 2001, meses antes del estallido que terminaría con la última gran inestabilidad política Argentina. El kirchnerismo, a diferencia de los redondos, logró ampliarse y transformarse. El viaje del peronismo sí termina cuando las masas quieran.

 

[1] https://www.youtube.com/watch?v=095a7Sw7008

[2]  https://www.youtube.com/watch?v=C7hSP3kj2nY

[3] Chul-Han, B. (2004). En el enjambre. Buenos Aires: Herder .

[4]  https://www.youtube.com/watch?v=LZ6w2y28GzA

[5] https://www.youtube.com/watch?v=8Qn6wrvySjM

[6]  https://es.wikipedia.org/wiki/La_mosca_y_la_sopa

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