El (Tele)Trabajo Dignifica

Por Axel Cherem

“No hay que verlo como algo inevitable, ni como una fatalidad, ni que, como viene la tecnología, todos tenemos que aceptar que llega irremediablemente.
Porque para eso está la política”.

Juan Carlos Schmid, Secretario General de la CGT
(15 de agosto del 2017, Universidad Torcuato Di Tella).

A esta altura del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), ya es cliché decir que “se aceleraron discusiones sobre las nuevas tecnologías y se masificaron cuentas pendientes en nuestra sociedad”. Sí. También que hablar de teletrabajo en una sociedad de casi dos dígitos de desocupación, 30% de informalidad y un índice de pobreza que parece rozar el 40%, es hablar desde el privilegio. Sí, también. Justamente es importante discutir sobre aquello a lo que aspiramos llegar: al trabajo. Pero a un trabajo digno.

En este artículo se repasará el marco sobre el que se discute el teletrabajo: ese formato tan flexible, digital y catalogado como el “trabajar en pantuflas”, que se nos propone como continuidad a nuestras actividades cotidianas. Pero…¿estamos realmente teletrabajando?

El pasado 25 de abril, Sofía Scassera, economista, docente e investigadora de la UnTref, conversó con el programa Weekender, que se emite en la FM Metro 95.1,  y respondió: “Estamos trabajando, como podemos, en un contexto de crisis, desde nuestras casas”. Y al margen de lo descriptivo en el concepto, Sofía afirmó que “para hablar de teletrabajo, necesitamos hablar de derechos digitales”.

En este contexto, es importante mencionar que “el 30% del empleo en Argentina es susceptible de pasar al formato teletrabajo” (según la CIPECC) y, en el marco del ASPO, la necesidad de seguir trabajando y la falta de información, puede llevarse puestos distintos derechos esenciales, y generarse nuevas demandas sin un marco legal que las defienda. En este sentido, la docente enumeró distintos costos de infraestructura que hoy no están siendo contemplados, en un marco general, sobre el trabajo en el hogar, como “la conexión a internet, la luz, la disponibilidad de sillas ergonométricas o un escritorio adecuado o la provisión de software y hardware. ¿Quién está pagando todo eso?

Primeros Pasos

En el marco de estos avances, la investigadora trabajó con el Senador Nacional por La Pampa, Daniel Lovera, en dos proyectos de ley con el fin de regular estas actividades y darle un marco al teletrabajo. Ambos fueron presentados en la comisión laboral, el pasado 4 de mayo, y se espera su tratamiento en las próximas sesiones legislativas para transformarse en un piso sobre el que se estructuren los convenios colectivos de trabajo de cada rama laboral.

El primer proyecto es de protección de datos personales para lxs trabajadorxs, y apunta a regular los softwares de vigilancia que se implementan (en muchos casos, unilateralmente) hacia lxs trabajadorxs. En este aspecto, podemos destacar dos puntos importantes: en primer lugar, la defensa de la privacidad de unx trabajadorx y, por otro lado, evitar la instalación de la idea colectiva de que unx trabajadorx en su hogar hace otras cosas simultáneamente.

El segundo proyecto se conoce popularmente como de “desconexión digital” o, como simpáticamente se le dice: “clavarle el visto a tu jefe”. El mismo busca defender el “derecho a desconectarse”, es decir, a no utilizar dispositivos digitales u otras TICs, por motivos laborales, fuera de horario laboral o en períodos de licencia a menos que se abonen horas extra o compensaciones por jornadas de descanso. Este proyecto busca cortar con una tendencia (de hace varios años) en el que las consultas, reuniones y pedidos, fuera del horario laboral, iban creciendo conforme al desarrollo de nuevas TICs y, con la llegada masificación del teletrabajo, pueden volverse incontrolable.Es fácil esconder un árbol en el medio de un bosque. En un contexto de ASPO, es normal que haya personas que padezcan el encierro, sufran de no poder socializar con sus amistades o hasta disfrutar de un viaje camino al trabajo. Sin embargo, esto no puede implicar que se vulneren datos sensibles de unx trabajadorx por la excusa básica del control (o vigilancia) o se produzcan fenómenos como el burnout (síndrome de cerebro quemado) por no responder un mail que llegó un fin de semana o cancelar una salida con amigxs por una reunión “importante”.

Los debates en torno al futuro del trabajo están más ligados al desarrollo de las nuevas tecnologías que a la discusión sobre nuevos derechos laborales, como si anticiparse a los fenómenos entorpeciera el progreso técnico. “No es una cuestión ´técnica´, es una cuestión ´ética´”, destaca la investigadora de UnTref, ya que las tecnologías no son las que determinan estas prácticas, sino lxs empleadorxs.

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