La gloriosa UOM (Parte III)

Por Esteban Sargiotto[1]

“El petiso se cree Napoleón”

Tras la muerte de Vandor asumiría Lorenzo Miguel, quien fuera tesorero de la UOM. Junto con Lorenzo Miguel ascendería también José Ignacio Rucci, delegado de SOMISA, en una época donde la oposición a la dictadura de Onganía se había corporizado en una nueva CGT, la CGT de los Argentinos, dirigida por Raimundo Ongaro, y cuyos principales dirigentes provenían de Córdoba, escisión que denunciaba el carácter colaboracionista de la CGT conducida por Vandor y, luego, por Rucci. De esta época datan los cánticos que hacen rimar “Vandor” con “traidor”.

La centralidad política del sindicalismo peronista no estaba ya en la UOM, aunque conservara intacto su poder de fuego. Nada menos que Agustín Tosco, Atilio López y Elpidio Torres, quienes en 1969 conducirían el Cordobazo y terminarían con la dictadura de Onganía, dirigían la CGT de los Argentinos. Incluso el propio Rucci tendría sus chispazos públicos con Tosco, en un fuego cruzado que caldeó aún más el clima político de la época.  Enfrentado a Lorenzo Miguel, Rucci comenzó a ascender posiciones y, si bien no logró quedarse con el sindicato, sí logró conducir la CGT. Para algunos, eso fue una movida del propio Lorenzo Miguel, quien no lo quería en su sindicato. Desde ese lugar, Rucci abogó por la vuelta de Perón, y si bien pertenecía a la UOM, su importancia histórica radicó en su vínculo con Perón y coincidió con la crisis interna entre el peronismo de izquierda, encarnado en la tendencia y la juventud peronista, y la derecha, que era representada por los que se llamaban leales a Perón. Entre estos se contaba Rucci.

El otrora protagonismo de la UOM quedó eclipsado por el creciente rol de los sindicatos combativos de la CGT de los Argentinos y la radicalización de la juventud, conducida mayoritariamente por Montoneros. En ese contexto, para el peronismo revolucionario que abogada por un socialismo nacional, el blanco no era secretario general de la UOM, Lorenzo Miguel. Miguel, a quien típicamente se lo ha señalado como burócrata de la derecha peronista, tenía sin embargo diálogo con los sectores montoneros, para quienes el enemigo no era la UOM, sino Rucci.

“El petiso se cree Napoleón”, le dijo Lorenzo Miguel a Roberto Perdía, dirigente de Montoneros. Tiempo más tarde, Rucci sería asesinado, en un crimen también plagado de misterio.

El escarmiento

El Proceso de Reorganización Nacional no tuvo sólo como objetivo la represión y detención de las organizaciones guerrilleras, sino también un plan económico y político. Uno de esos objetivos fueron las organizaciones gremiales, con quienes el Proceso se ensañó especialmente y que contabilizan aproximadamente la mitad de los detenidos-desaparecidos, según la propia Conadep, que en el capítulo II, apartado H señala que “El 30,2 % de los detenidos-desaparecidos denunciados en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas son obreros, y el 17,9 %, empleados (del 21 % que representan los estudiantes, uno de cada tres trabajaba)[2]”.

Esa ofensiva, además, vino de la mano de una política que llevó a la desindustrialización del país, y vio reducir su desarrollo industrial y metalúrgico paulatinamente hasta nuestros días. La tendencia continuaría con la llegada de la democracia, e incluso se acentuaría durante el menemismo. Según señala Eduardo Basualdo, investigador del Conicet y de Flacso: “ese deterioro relativo de la economía local fue acompañado por un acentuado proceso de desindustrialización que no es un fenómeno peculiar de la década del noventa sino un proceso que abarca casi tres décadas, ya que durante ese período se registró una pérdida de la incidencia que exhibía el valor agregado industrial respecto al que generaba el conjunto de la economía. Tal como se verifica a través de la comparación de los resultados de los tres últimos Censos Industriales (Censos Económicos de 1974, 1984 y 1994), esa desindustrialización estuvo estrechamente vinculada a una reestructuración regresiva de largo plazo, durante la cual disminuyeron un 15% el número de establecimientos y se expulsó la cuarta parte de la mano de obra sectorial, alcanzando su mayor intensidad en términos de lo que se puede considerar la gran industria local (los establecimientos con más de 100 ocupados).[3]

Hoy, la UOM cuenta con 300.000 afiliados. Lejos de su pasado combativo, y con menos afiliados que en sus épocas de esplendor, representa desde hace años a los sectores dialoguistas de la CGT, parte de los llamados ‘Gordos’. En octubre de 2017 transcurrió el coloquio de IDEA, al que asistió Antonio Caló, secretario general de la UOM.

En 1955, hace ya 65 años, se celebró el “Congreso Nacional de la Productividad y el Bienestar Social”. José Gelbard, presidente de la Confederación General Económica, en representación del sector patronal, pidió la palabra. “Cuando se dirige la mirada a la posición que asumen en muchas empresas las comisiones internas sindicales, que alteran el concepto de que es misión del obrero dar un día de trabajo honesto por una paga justa, no resulta exagerado, dentro de los conceptos que hoy prevalecen, pedir que ellas contribuyan a consolidar el desenvolvimiento normal de la empresa y a la marcha de la productividad. Tampoco es aceptable que, por ningún motivo, el delegado obrero toque un silbato y la fábrica se paralice”, declaró alarmado.

Cuando en el coloquio de octubre de 2017 le tocó hablar a Paolo Rocca, CEO del Grupo Techint, actual dueño de lo que antes fuera SOMISA, señaló: “No podemos tener la planta parada por 10 personas alrededor de un fogón, esto no puede ser[4]”. Acto seguido, mirando al dirigente de UOM, completó: “Usted sabe, Caló, que lo sufrimos los dos”.
Caló asintió con la cabeza, sonriente. 


[1] Licenciado en letras y periodista.

[2] Véase: http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/investig/articulo/nuncamas/nmas2h01.htm

[3]                     Eduardo Basualdo (2006) La reestructuración de la economía argentina durante las últimas décadas. De la sustitución de importaciones a la valorización financiera, p. 128
Véase: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/grupos/basua/C04Basualdo.pdf

[4]                     Véase: http://www.iprofesional.com/notas/257248-recursos-humanos-techint-empleo-management-ejecutivo-paolo-rocca-Las-10-frases-que-dejo-Paolo-Rocca-de-Techint-en-el-Coloquio-de-IDEA

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