¿Alto al fuego?¿Qué es eso?¿Se come?

Bienvenidos y bienvenidas a una nueva entrega de #TerceraPosición, al cierre del newsletter anterior tiré que en este iba a hablar de un país africano, ese país iba a ser Burkina Faso. Pero te mentí, en realidad pasaron algunas cositas que me parece que estaría bueno tocar. En primer lugar, tenemos la guerra entre Armenia y Azerbaiyán en el Cáucaso, específicamente en la región del Nagorno Karabaj. Luego tenemos lo que fueron las elecciones para el Gemeinderat y Landtag de Viena en Austria, y por último, las elecciones bolivianas que están al caer en las próximas horas. Voy a intentar dar un buen pantallazo de estos tres temas sin entrar en tanto detalle, síganme, no los voy a defraudar” diría Carlos I de la Rioja.

¿Alto al fuego? ¿Qué es eso? ¿Se come?

El pasado 27 de octubre estalló en el Cáucaso sur un conflicto que siempre estuvo latente con guerras sangrientas como la de 1988. La disputa se da por la región de Nagorno Karabaj o también conocida como el Alto Karabaj, es una región que pertenece a Azerbaiyán pero que está habitada en su mayoría por armenios y armenias (95%). Pero esto viene de hace tiempo, esta región perteneció entre el siglo II a.C y el siglo III d.C al Reino de Armenia, pero fue fluctuando entre la autonomía (Artsaj) y la dependencia a Armenia como lo fue entre el siglo VII y el XII bajo el Emirato de Armenia.  Las raíces armenias vienen de tiempo atrás, ¿Y a Azerbaiyán quien le dio vela en este entierro? Los azeríes se hacen lugar a principios del siglo XX con la conformación de las repúblicas soviéticas. El Nagorno Karabaj fue parte de la negociación de la URSS y Turquía, la región pasó a manos de la República Soviética de Azerbaiyán a partir de la formación de un oblást.

A partir de la caída de la URSS, se desató en la región del Alto Karabaj una disputa por la independencia. La cual no llegaría a conseguir el apoyo internacional necesario pero que puertas adentro tenía la capacidad de darla de facto y así fue, a partir de 1991 los habitantes de la región conformaron la República del Alto Karabaj (hoy en día, República de Artsaj) con apoyo de Armenia pero sin reconocimiento internacional.

Hace unas semanas el ejército azerí comenzó a avanzar hacia el Nagorno Karabaj por varios frentes. En principio lo hizo con tanques que se encontraron con campos minados, pero aquí aparecieron quienes hasta el día de hoy resultan ser los protagonistas de esta guerra, los drones de origen turco e israelí adquiridos por las fuerzas de Azerbaiyán. Si bien los armenios cuentan con una mayor cantidad de reservistas y un ejército mejor entrenado, los azeríes presentan mayores recursos económicos (provenientes de los hidrocarburos) y militares (apoyo turco). En esta guerra se puede observar un avance lento pero constante de las fuerzas azerbaiyanas que día tras día publican en sus redes como vuelan por los aires los sistemas de defensa armenios gracias a sus drones.

Desde un principio, salvo Turquía, las principales potencias del mundo pidieron que se dé un alto al fuego. Aunque este pedido se intensificó cuando se observaron imágenes de misiles impactando en ciudades que no pertenecen a la región, como en Ganja (Azerbaiyán). El Grupo Minsk, liderado por Francia, EEUU y Rusia, solicitó una reunión para negociar ese cese de hostilidades. Allí se hicieron presentes los ministros de asuntos externos de Armenia y Azerbaiyán, con Rusia como mediadora. Todo parecía ir encaminado, de hecho se anunció que las negociaciones concluyeron con éxito y se logró pactar este alto al fuego. Sin embargo, horas más tardes llegaron imágenes de tanques de Azerbaiyán avanzando y misiles armenios impactando en territorio azerí. Así es, todo continúa. Pero, hay algo interesante para analizar en este conflicto y es el posicionamiento de Turquía y Rusia.

Aquel tratado por el alto al fuego fue propuesto por el Grupo Minsk pero por sobre todo por Rusia, y es que esta guerra sacando un aumento en las ventas de armas no le resulta ventajosa. En caso de que la guerra se intensifique Rusia va a tener que ver la manera de involucrarse más y lo hará apoyando a Armenia desde una posición defensiva. En Armenia la Federación Rusa tiene construida una importante base militar y es uno de los principales proveedores de recursos militares. Pero involucrarse de lleno presenta algunos problemas internos y externos a tener en cuenta. Frente a este posicionamiento de apoyo defensivo, viéndolo geoestratégicamente Rusia se encuentra en una posición incómoda. La vía más simple y económica es la terrestre a través de Georgia, pero los rusos se encuentran en conflicto con este país por apoyar a los separatistas de Osetia del Sur. La que le quedaría es ir por el Daguestán (república que forma parte de la Federación rusa) cruzar por el Mar Caspio y a través de Irán llegar a Armenia, lo que claramente implicaría una suma importante de recursos sólo en logística. Pero acá surge un posible conflicto interno (que siempre está latente) y es el Daguestán junto a Chechenia. Estas dos repúblicas que son parte de la Federación rusa, desde la caída de la URSS son territorios de constantes disputas con movimientos nacionalistas fuertes. La región rusa del Cáucaso es predominantemente musulmana al igual que Azerbaiyán. No es descabellado pensar que este último motorice el resurgimiento de los movimientos nacionalistas en estas repúblicas rusas. Es por estos motivos que Rusia deberá medir cada paso que dé en este asunto.

La situación de Turquía es completamente diferente a la rusa. Los otomanos no dudaron un segundo en prestar apoyo, no sólo discursivamente sino también con recursos y, según algunos testimonios, hasta con mercenarios sirios contratados por los turcos. La alianza entre Turquía y Azerbaiyán es histórica. De hecho, hay una frase que comparten ambos países en alusión a las raíces otomanas: “dos países, una nación”. Ahora bien, este apoyo parece una ficha más que pone Turquía en su búsqueda por liderar la región. Los turcos se encuentran implicados en varios frentes: prestan apoyo al gobierno libio en la guerra civil, cuentan con hombres en el bando de los rebeldes sirios, el histórico conflicto en Chipre y está tensionando las relaciones con Grecia en el mar mediterráneo oriental. Con lo cual no es un simple amparo ante la posición azerí frente al conflicto sino también meter la cuchara en un conflicto que puede fortalecer su posición de cara a recuperar la influencia otomana de antaño.

En definitiva, esta guerra es bien diferente a la situación bélica de 1988-1994. Aquella vez quien se encontraba en desventaja era Azerbaiyán habiendo perdido no solo el Nagorno Karabaj sino el 14% de su territorio con lo cual el alto al fuego fue bien recibido. En esta ocasión los azeríes presentan una fuerza propia considerable y encima cuentan con el padrinazgo de Turquía. A pesar de los intentos de Vladimir para poner fin a esta disputa, todo parece indicar que son solo parches.

Un tropezón, ¿no es caída?

Este domingo que pasó se llevaron a cabo las elecciones locales en la capital de Austria, Viena. Y vos te estarás preguntando ¿Qué puede tener de interesante las elecciones locales austríacas? La ultraderecha austríaca perdió 26 escaños y pasó del 31% de 2015 al 7,5%, bueno ¿y?. En Europa se viene dando un proceso de continuo crecimiento de los partidos de ultraderecha. De esto hablamos bien al detalle con Emiliano Delucchi (acá) ya hace más de dos años y medio. Lo cierto es que ese crecimiento se mantuvo.

Especialmente en Austria la ultraderecha es un actor preponderante hace tiempo. Desde su creación hasta 1986 fue un tercer partido marginal. En 1983 formó gobierno con los socialdemócratas que necesitaban de ese puñado de escaños de la ultraderecha y a cambio le dieron la vicecancillería. Sin embargo, en 1986 con la llegada del nuevo líder del partido (Jörg Haider) la formación logró romper el techo del 7%, y en 1990 llegó al 16%. A partir de acá, salvo en 2002 y 2006 logró elecciones que lo posicionaban con un caudal de votos interesante (entre 20 y hasta 25%) fluctuando entre el segundo y tercer puesto cabeza a cabeza.

En Viena, el ascenso del FPÖ fue de la mano de las nacionales. Acá hay que señalar una cuestión importante, la capital de Austria es un bastión de la socialdemocracia donde gobierna hace más de 70 años. Sin embargo, el FPÖ consiguió afirmarse en territorio rojizo comandado por Heinz-Christian Strache (recordá este nombre).

Este domingo que pasó se llevaron a cabo las elecciones locales en Viena. Como te dije más arriba el FPÖ (ultraderecha) tuvo una pobre actuación sacando apenas el 7%, muy lejos del 31% que logró en 2015 con HC Strache encabezando la lista. ¿Qué pasó para que se den estos resultados? Uno de los factores fue la pandemia que encontró en los partidos tradicionales y su postura más moderada, un criterio racional frente a como atravesar esta coyuntura mundial. Pero también hay un factor central que se desencadenó en mayo de 2019, el escándalo “Ibiza”. Por aquella época en internet se viralizó un video que mostraba a HC Strache (líder de FPÖ) en un departamento de Ibiza junto a una empresaria y un miembro del parlamento austríaco con alcohol y drogas en una mesa. No solo las imágenes son las protagonistas de este hecho, sino también que se estaba diciendo. HC Strache le comentaba a la empresaria las tramoyas que se podían hacer entre el empresariado y la política austríaca al detalle. Esto no tardó en explotar, y HC Strache fue expulsado del partido. Sin embargo, la mancha ya era difícil de limpiar y en las elecciones de septiembre de 2019 el FPÖ sacó un magro 16% (en 2017, 26%).

Entonces tenemos pandemia y el escándalo Ibiza, a esto sumémosle que HC Strache creó su propio partido tiempo después. Debutó este domingo sacando 3,2%, desde ya esos casi 4 puntos en su momento pertenecían al FPÖ. El gran beneficiado fue el ÖVP (Partido Popular, conservadores), el partido del canciller Sebastian Kurz que logró el mejor resultado electoral de los últimos 20 años en Viena.

¿Qué nos dejan estas elecciones? Es uno de los pocos tropezones que tuvieron los partidos de ultraderecha europeas en los últimos años. ¿Es el principio del fin? Vamo’ a calmarno’. Estas elecciones vienen a confirmar el descontento de una buena porción del electorado austríaco ante un escándalo nacional. Hay que ser cautos, podríamos estar ante un simple hecho local. Purgas internas en la ultraderecha austríaca, lavada de cara y vuelta a empezar. Se verá a futuro como repercute, en el viejo continente, la gestión de la pandemia llevada a cabo en buena parte por los partidos tradicionales (Alemania, España, Reino Unido) y el posicionamiento discursivo de las ultraderechas que en su mayoría fueron en contra de las medidas gubernamentales.

Tiempo al tiempo.

Todo está por verse

El 12 de noviembre de 2019, la segunda vicepresidenta de la Cámara de Diputados ingresaba al antiguo Palacio Presidencial con una biblia, los “sí, se pudo” de sus simpatizantes y custodiada por militares que habían posibilitado el golpe de Estado: “Gracias a Dios, que ha permitido que la biblia vuelva a ingresar al Palacio. Que él los bendiga”. El golpe estaba consumado.

Después de más de tres semanas de protestas contra los resultados de las elecciones presidenciales que otorgaba la reelección a Evo Morales comenzaba una etapa sangrienta de represión en aquellas zonas donde el MAS cuenta con gran apoyo. Las imágenes de militares ingresando al Alto o a Senkata se repitieron durante semanas y semanas.

La gestión del gobierno de facto de Jeanine Añez desde el minuto uno contó con señales que la ubicaban como un posible gobierno de corte neoliberal, la primera de ellas fue la posible privatización del litio boliviano o el intento de privatización de la aerolínea estatal boliviana. Sumado a esto se encuentra el impacto de la pandemia en tierras bolivianas, el sistema de salud no logró absorber el fuerte crecimiento de casos y rápidamente llegó a la saturación. Los números oficiales de contagiados y muertos por COVID19 muestran más de 120.000 contagiados y 8.000 muertos. Sin embargo, varios medios internacionales informan que los verdaderos números podrían ser hasta cinco veces más que los números oficiales.

En medio de este contexto, habrá elecciones presidenciales y todo parece indicar que será un voto a voto de alta tensión. Este domingo 18, la clave estará en si el MAS logra la victoria en primera vuelta (necesita +40 ptos y diferencia de 10 respecto al segundo) o si Carlos Mesa consigue llegar al ballotage. En las últimas semanas llovieron acusaciones y pedidos de un partido a otro, el punto está en que la derecha boliviana presenta un estado de atomización y varios partidos presentaron candidatos. La primera en bajarse fue la propia Jeanine Añez cuando observó que encuesta tras encuesta sus números no lograban siquiera llegar a los dos dígitos. Misma suerte para el ex presidente Jorge Quiroga (2001-2002) bajándose el lunes pasado como también lo hizo ADN. Sin embargo, la baja de todas estas listas no serían suficientes y todos los ojos están puestos en Luis Fernando Camacho.

Camacho es uno de los principales dirigentes de Santa Cruz en el oriente boliviano, la región más rica del país. Desde allí surge la oposición más férrea al MAS, con intentos de separatismo. Luis Fernando Camacho fue uno de los precursores de las protestas contra la reelección de Evo Morales y fue quien promovió la figura de Añez para consumar el golpe de Estado. Ahora bien, esa coalición anti-MAS que llevó apuntaló el gobierno de facto a los meses ya presentaba fisuras que terminaron intensificándose y llevaron a renuncias varias. Según las últimas encuestas Camacho detenta entre un 10% y un 17% de intensión de voto, es bastante alto para las diferencias que se están manejando entre una victoria en primera vuelta del MAS y un ballotage de Carlos Mesa vs MAS. Se cansó de decir que él no se bajaría, hubo hasta cartas de otros candidatos solicitándole a Camacho que de un paso al costado, así y todo, Camacho competirá en estas elecciones.

Todo está por verse y sobre todo si se analiza al detalle las últimas encuestas no sólo por lo plasmado más arriba sino también por el elevado número de indecisos e indecisas. Algunas encuestas muestran casi un 20% de personas que todavía no tienen definido a quien van a votar, es un número alto. Lo cierto es que en las próximas horas sabremos que sucede finalmente, y frente a todo lo sucedido me queda por preguntar: ¿Qué pasará si el MAS de Arce y Evo Morales consiguen el triunfo en primera vuelta?

Esto fue todo por hoy en esto que fue una especie de surtido Bagley de noticias internacionales. Nos volvemos a ver en dos semanas.

#TerceraPosición por Cristopher Cardarelli (Lic. en Ciencia Política – UNLaM)

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