Triunfo de la democracia y autocrítica para el futuro

Por Thomas Somoza

Al respecto, Gabriel Villalba, abogado especializado en geopolítica y director del Centro de Estudios Nuestroamericano (CENAC) en Bolivia, analizó que los resultados fueron sorpresivos porque “se veía una polarización del país”, pero que se siguió la línea de un voto indeciso que rondaba el 30%. “Se demostró nomás que ese porcentaje pertenece a la gente que ha vivido en carne propia lo que aconteció estos 11 meses de gobierno de Jeanine Añez”, afirmó. Y sostuvo que esas personas que no sabían a quién votar percibieron, analizaron y reflexionaron las propuestas de los frentes políticos, seis de ellos “agrupados en función únicamente al ataque al MAS, que no le han podido ofrecer a la población alternativas ni sociales, ni económicas y se han dedicado únicamente a atacar a un bloque nacional-popular que nuevamente está siendo recompensado con la confianza del electorado boliviano”.

Villalba recordó las violaciones a los derechos humanos que efectuaron las fuerzas armadas —acciones avaladas por la presidenta de facto Añez al emitir el Decreto Supremo N°4078 que eximía de toda responsabilidad penal a los militares durante la represión— durante el tiempo en el que tomaron al país. “La responsabilidad de cada uno de sus actores es imprescriptible. Muchos de ellos ya han sido documentados y siguen sus procesos judiciales”, apuntó. Y agregó: “El nuevo Gobierno tiene que hacer seguimiento minucioso a los procesos internacionales que se están siguiendo contra personajes que han sido actores inmediatos de las masacres de Sacaba, Senkata, El Pedregal y Cara Cara”.

El también militante de la Generación Evo detalló el futuro del MAS: “Tiene que plantearse un proceso profundo de crítica y autocrítica, no estigmatizar a los críticos ni a los autocríticos, no tenemos que volver a sistemas de lamebotas que adulaban a las autoridades y estas se enceguecían y no podían ver la realidad social”. Además, recordó una conversación que tuvo con Morales en la que el expresidente le había contado que estaba enojado con sus ministros y ministras por demostrar lo que estaba bien, cuando a él le interesaba lo que estaba mal para conocer las fallas y corregirlas. “Estamos en el desafío de generar una nueva clase política que sea esa intelectualidad orgánica que se pasee por las calles, los minibuses y los mercados de la mano del pueblo, que es al que se debe”, sugirió.

El contexto político latinoamericano es clave para entender a los pueblos y específicamente a la situación en Bolivia. Por eso, Facundo Pajon, Licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de La Matanza, evaluó esta cuestión en tres aristas: “Primero, la dificultad que encuentran los líderes con alta captación de mayorías populares de generar un trasvasamiento: el paso de sus liderazgos a otros actores políticos generacionales”. Y enumeró al Gobierno de Luiz Inácio da Silva, Lula, y a su sucesora Dilma Rousseff —luego destituida mediante un proceso de lawfare que le permitió a Michel Temer convertirse en presidente—, el del chavismo en Venezuela y realizó una salvedad con los de Néstor y Cristina Kirchner, pero “siempre en complejidad al cambiar el líder que conduce el movimiento”.

En el segundo punto reconoció que la figura de Morales en Bolivia “quizás estaba desgastada”, puesto que condujo al país por casi 14 años y había intentado mediante un referéndum volver a postularse en 2019, pero fue rechazado y entonces volvió a insistir en su candidatura mediante la presentación de una enmienda en el poder Judicial. “Tal vez Evo no entendió la necesidad de ese traspasamiento y no supo comprender el necesario cambio de rol dentro del movimiento”, opinó.

Pajon vinculó ese ítem con un tercero en el que enfatiza que la oposición al MAS se metió en esa misma trampa de “utilizar los procesos institucionales para perpetuarse en el poder separándose de lo que opinan las mayorías populares”. El también coordinador de la Fundación Voz señaló que los resultados reflejan que el pueblo boliviano entendía que el liderazgo de Morales necesitaba un recambio, aunque que “sin dudas sigue siendo importante porque el MAS vuelve a ganar, pero él ya posicionado desde un liderazgo más estratégico e internacional”. Y aseguró que los votantes no estaban en contra del expresidente, sino de que siguiera ocupando el mismo lugar desde un liderazgo institucional como primer mandatario. “Uno tiene que entender que todo partido que se autoproclame mayoritario o popular necesita constantemente reivindicar las demandas de esos colectivos que dice representar”, cerró.

“Otra vez vamos a sacar a Bolivia, vamos a levantarla”, expresó Morales, y a su vez, le agradeció al presidente argentino Alberto Fernández por “salvarle la vida” en referencia a sus gestiones en noviembre pasado, que permitieron brindarle asilo cuando el golpe de Estado que ejecutaron las fuerzas militares lo obligó a irse de Bolivia junto al vicepresidente Álvaro García Linera. “Querían proscribirnos, pero resucitamos”, escribió en sus redes sociales.

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