De chico me pregunté

Por Alex Favieri

Esta va sin copete, sin bajada. Es muy difícil escribir, porque el mundo todavía no cae en la realidad de que no cuenta más con la persona más famosa. Yo tampoco. Pasaron los días y yo tampoco caigo en que se murió Diego Armando Maradona, la figura más grande del Siglo XX. Su desaparición física es más imponente que la de Mandela, Lennon, y para no herir susceptibilidades, voy a decir que es comparable -aunque pienso que genera más repercusión- con la muerte de cualquier Sumo Pontífice. El que quieras.

Maradona le puso apellido a un país. Si te preguntas qué carajo estoy diciendo es fácil: agarrá un mapamundi, gíralo y con tu dedo índice frenalo donde sea. ¿Qué tocó? Daca, Bangladesh. Bueno, ahí todos los Mundiales de fútbol Argentina cuenta con millones de hinchas gracias al 10. Giralo otra vez. Paralo con el índice. ¿Qué señala? KohPanyee, una isla al sur de Tailandia. ¿Qué pasa ahí? Fascinados por las actuaciones de Diego en 1986, niños, niñas y adolescentes de este pequeño lugar en el mundo construyeron con sus propias manos una cancha flotante en el océano. ¿Entendes eso? KohPanyee, ¡UNA LOCURA! Y seguramente conozcas gente que haya viajado, o por ahí lo viviste en carne propia. Qué se yo. El otro día una familia me dijo que fue a un pueblo de Turquía. Ni siquiera te hablo de la capital de un país. Un pueblo. Y cuando les preguntaron de donde eran, ellos respondieron: “De Argentina”.  E inmediatamente, las personas del pueblo contestan: “¿Argentina?, MARADONA”. A eso me refiero, el tipo es tan grande que a donde quiera que vayas en la Tierra y decís que sos de Argentina, la respuesta posterior es MARADONA. Y me animo a decir que si hay vida en otros planetas, no sé, en Marte o Saturno o en otra galaxia, también nos conocen por él.

Y su muerte se lloró y se llora, literalmente, en todo el mundo. Sobre todo lo lloran y lo van a seguir llorando los y las desprotegidos y desprotegidas de las sociedades. Es que el Pelusa nació en un barrio popular. El Pelusa es el verdadero jugador del pueblo. Ese que no se vendió cuando se hizo famoso. Nunca se olvidó de sus raíces. En un documental napolitano que se llama “Maradonápoli” dejó una de mis frases favoritas. En contexto, le preguntaron por las personas que vendían remeras, tazas, lapiceras, o lo que sea con su cara. El famoso “merchandising”. ¿Qué dijo Diego de eso? Fue clarito eh, le duela a quien le duela: “La gente está ganando dinero con ello. Me gusta cuando la gente hace eso. Lo que le dije a los napolitanos fue: quiero que la clase obrera sobreviva, si lo hacen, no me importa. Pero no quiero a un multimillonario enriqueciéndose con Maradona. No voy a tolerar eso, así que mejor que vengan a ver a Maradona. Pero la gente promedio en Nápoles que se gana la vida, que hace esto para sobrevivir, me gusta eso. Me enorgullece que Maradona también esté ayudando”.

Siempre se enfrentó a los poderosos. Siempre. Nunca le importó ser el tipo más famoso del mundo y conservó esa humildad. Le dio alegría a millones de personas. Adentro y afuera de una cancha de fútbol. Porque sus declaraciones lo demostraban. No toleró el odio de clase. Por eso no sólo sacó campeón en Italia a Nápoles, sino que también alzó la voz de cada napolitano y cada napolitana que era (y sigue siendo) discriminado o discriminada por la Italia del norte, la Italia rica, adinerada y poderosa que le colgaba banderas racistas a sus compatriotas del sur. Pero Diego fue más que esa “gente”. Diego fue como el Chapulín Colorado, fue simple, sin escudos ni superpoderes (aunque jugaba al fútbol de forma sobrenatural), fue de carne y hueso y derrotó a los y las más fuertes. Cometió errores. Muchos. Imperdonables y repudiables. Pero, cómo escribió Sacheri: ¿quiénes somos para juzgarlo? Esta claro que no lloramos a ese Diego. Lloramos y reivindicamos al Diegote de las causas justas.

De chico me pregunté varias veces cómo hubiese sido vivir en la época de, qué se yo, gente como Frida Khalo, Picasso, Madame Curie, Leonardo Da Vinci, Einstein, Juana de Arco, Lenin, Perón, Evita, Juana Azurduy o cualquier libertador de América. Y… ¿Sabés qué? Diego es San Martín, su sable fueron las piernas ajusticiando con gambetas y goles a esos piratas que tanto dolor produjeron en este suelo. Diego es Belgrano, se arropó con nuestra bandera y la defendió adentro y afuera de la cancha. Diego es la alegría y el carnaval. Maradona es el legítimo jugador del pueblo. Desde el barro, desde la pobreza, nunca perdió la humildad. Diego no olvidó sus raíces. Diego siempre tuvo empatía con los que menos tienen, porque pasó hambre, porque no olvidó nunca lo que costaba tener ese plato de comida cada día. Diego le duele a los de sangre azul, porque nunca van a tener empatía y sensibilidad social. Diego le dio felicidad a un país y a un mundo entero a través del fútbol. Diego trasciende al tiempo. Diego fue humano. Y la de errores que cometió. Diego fue ese barrilete cósmico que hizo emocionar a Víctor Hugo y a un universo entero. Diego fue un hijo y un nieto más de Hebe y de Estela. Diego es Sudamérica, las desigualdades, el Che, Bolivar y la Patria Grande mandando al carajo a Bush. Y claro, si Diego fue un emperador. El emperador más poderoso de todos los tiempos, ni Napoleón, ni Marco Aurelio, ni Julio César. Nadie pudo conquistar el globo terráqueo entero. Diego sí. Diego es nuestro emperador. Diego es Argentina.

De chico me pregunté varias veces cómo hubiese sido ser contemporáneo a un prócer.

De chico me pregunté eso varias veces, pero hasta el día en el qué pasó a la inmortalidad no me di cuenta que Diego ya era, Diego es y Diego será un prócer de nuestra patria.

Diego fue… GRANDE.

Hasta la victoria siempre, Comandante Diego.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s