Maca Sánchez, la futbolista que se rebeló y luchó por los derechos de todas

“El fútbol debería ser más feminista”, manifestó Macarena Sánchez Jeanney cuando se cansó y se rebeló ante un sistema que no reconocía a las futbolistas como trabajadoras del deporte y les impedía gozar de derechos básicos. Entonces, la deportista no dudó y puso a sus espaldas años y años de postergaciones, de ser silenciadas e ignoradas y se sumergió en un océano de machismo como es la organización del fútbol argentino, revolviendo el mismo y generando una ola gigante que en este caso Maca supo surfear para llegar a su cresta, acompañada por muchas de sus colegas que la secundaron en la lucha y así arrasar con todos (o la gran mayoría) de los prejuicios para lograr ser la primera futbolista contratada de Argentina y marcar así el comienzo de la era profesional en el fútbol femenino de nuestro país.

Maca nació en Santa Fe el 28 de diciembre de 1991.Desde muy chica juega al fútbol. Primero de forma informal, desde los 5 años en las canchitas de su barrio natal y en el año 2006 empezó a jugar en la Universidad del Litoral. Luego pasó por Colón de Santa Fe y por Logia Fútbol Club, en Rosario. En 2012 su equipo de la Liga Santafesina disputó un amistoso ante UAI Urquiza y deslumbró con su actuación. Entonces, el entrenador del equipo de Buenos Aires la invitó a probarse en el furgón. Así  fue que Maca comenzó a jugar en la Primera División Femenina, torneo organizado por la AFA (Asociación del Fútbol Argentino). Con la UAI salió campeona de la liga en las temporadas 2012, 2014 y 2017/2018. Además logró la medalla de bronce en la Copa Libertadores 2015.

A todo esto, el fútbol femenino seguía siendo amateur en Argentina y en 2019 ocurrió algo que a Sánchez la hizo patear el tablero. Es que a principios de enero de ese año UAI Urquiza le comunicó a Macarena que no contaría más con sus servicios como futbolista. Este comunicado le llegó en medio de la temporada 2018/2019, lo que impedía a la jugadora poder fichar para otra institución y la dejaría, al menos, seis meses sin poder jugar los torneos de AFA. Así fue que la santafesina comenzó su rebelión. Alzó su voz e intimó al club a que reconozca el vínculo laboral que mantenía con ella, pero también apostó a más y le exigió a la Asociación del Fútbol Argentino que garantice este derecho a todas las jugadoras y que cumpla con las normativas FIFA respecto de los principios de no discriminación y de igualdad de género.

Además, en un comunicado de prensa la deportista denunció el mecanismo que se utilizaba en el fútbol femenino para encubrir el vínculo laboral real y no reconocer la profesionalidad. En el mismo, Maca junto con un equipo jurídico integrado por abogadas de Abofem Argentina (Asociación de Abogadas Feministas de Argentina) y el Estudio M y G Asociados  reclamó la profesionalización del fútbol femenino, en el cual simplemente se pidió el reconocimiento da las distintas relaciones laborales profesionales que existían entre las entidades deportivas y las futbolistas, que como contamos en los renglones anteriores eran encubiertas. Algo parecido había ocurrido en la década del 30 con el famoso “amateurismo marrón” del fútbol masculino.

¿Qué era el amateurismo marrón? Simple, como el fútbol masculino era amateur, las instituciones deportivas no tenían permitido pagar a los jugadores del club un sueldo por ser futbolistas, como ocurre hoy en día. Es por eso que muchas entidades disfrazaban ese sueldo dándoles a los jugadores un “trabajo” en el club. Por ejemplo, podían contratar a una persona como la encargada de mantener en condiciones el césped de la cancha, o bien como encargado del buffet. De esa forma el club se aseguraba tener a un jugador que percibía un salario, pero el mismo no venía de su verdadero trabajo que era ser futbolista, sino que el sueldo era por alguna otra tarea alternativa que se le asignaba. Esto generó muchas desigualdades que derivaron en la lucha de los hombres jugadores de fútbol, quienes terminaron logrando el reconocimiento como profesionales de la disciplina dejando atrás el amateurismo.

Pasaron ocho décadas y el mismo mecanismo lo utilizaron para no reconocer los derechos de las mujeres jugadoras de fútbol. Con un agravante, y ese agravante es que el fútbol es un deporte y como tal no tiene género. ¿Por qué los hombres eran profesionales y no así las mujeres que entrenaban, defendían y representaban los colores de una institución en una liga organizada por la entidad madre del fútbol argentino?Macarena, por ejemplo pasó 7 años en el club y en una entrevista al diario El Cronista, contó cómo era su relación de trabajo con el club.

“Los primeros dos años me bancaban mis viejos económicamente y lo único que hacía era estudiar y entrenar. A trabajar empecé en 2014 en CBA, una empresa de higiene ambiental que depende de la UAI -tiene una relación media extraña ahí- en la parte administrativa”, reveló Sánchez. También aseguró que ella no era la única jugadora que estaba bajo esta modalidad: “En UAI nos daban un techo y un trabajo y eso ‘nos hacía vivir’ del fútbol. No vivíamos directamente del fútbol pero sí a través de otras cosas. Si nos sacaban eso, la mayoría éramos del interior y nos teníamos que volver. Se nos terminaba todo”

O sea, las mujeres jugadoras de fútbol no contaban con un contrato profesional, por lo tanto no percibían un sueldo por su trabajo como futbolistas, no gozaban de un derecho tan básico como el de una obra social y si por algún infortunio se lesionaban jugando, los clubes no cubrían las operaciones. Muchas jugadoras han pagado las intervenciones de su propio bolsillo. Es por esto que Maca decidió poner punto final a esta desigualdad y al recibir el llamado telefónico de Germán Portanova, su hasta entonces entrenador, que le comunicó que no contaría más con sus servicios como jugadora, la santafesina dio el puntapié inicial y decidió ser la cara visible en la lucha por la profesionalización del fútbol femenino argentino.

El camino, por supuesto, no fue nada fácil y estuvo lleno de obstáculos. Sobre todo de aquellos cobardes que se esconden detrás de perfiles falsos en las redes sociales. Es que Macarena ha recibido amenazas de muerte por el simple hecho de reclamar algo totalmente justo para todas las mujeres futbolistas del país.

“Siempre sufrimos insultos, agravios, estamos acostumbradas. Pero la verdad que el nivel de agresividad de estos meses superó cualquier cosa. En lo personal me afectó bastante. No me replanteé seguir pero sí son cosas que te hacen dar cuenta de que estás peleando contra algo muy grande y eso tiene sus costos. Sin embargo creo que siempre vale la pena, y bueno, lamentablemente son parte de las luchas de las mujeres hoy en día”, comentó la futbolista en la entrevista antes mencionada.

El club UAI Urquiza respondió mediante otro comunicado, luego de ignorar varias veces los reclamos de Sánchez. Primero trató de limpiar la imagen de la institución y sobre el final del mismo se “solidarizó” con la jugadora repudiando las amenazas que recibió. Es decir, la entidad deportiva se interesó más en dar a conocer su versión de los hechos por los cuales desvinculaban a Macarena que en reprobar los cobardes y violentos hostigamientos que sufrió la deportista. Es que el club emitió una “aclaración” mediática luego de ignorar en varias ocasiones los reclamos de la santafesina ya que nunca le dio una respuesta por los canales correspondientes a los mismos.

Los meses pasaron y la demanda de Maca tomó cada vez más fuerza. Su situación, que fue la de muchas jugadoras, tomó trascendencia y contó con el apoyo de muchas de sus colegas. Ricardo Pinela renunció a sus cargos tanto como Vicepresidente Primero de UAI Urquiza como también a la presidencia del Fútbol Femenino de AFA.  Maca Sánchez abrió el debate y la AFA no pudo hacer oídos sordos a las voces que se alzaron y exigieron la profesionalización del fútbol femenino en Argentina. Es por eso que Claudio “Chiqui” Tapia, Presidente de la asociación madre del fútbol argentino firmó en marzo de 2019 un acuerdo con Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) que consistió en la subscripción de 8 contratos profesionales a jugadoras en cada uno de los 16 equipos que forman parte de la Liga de Primera División del fútbol femenino.

Mediante este acuerdo, la AFA pasó de mirar para otro lado cuando la policía bajaba las banderas que pedían la profesionalización durante los partidos a comprometerse a destinar 120 mil pesos mensuales para cada club durante un año, para que estos puedan cumplir con el pago de los salarios de las jugadoras profesionalizadas. De esta forma, San Lorenzo de Almagro, uno de los equipos fuertes de la disciplina, contrató a Macarena Sánchez, quien el 12 de abril del 2019 se convirtió en la primera jugadora profesional del fútbol femenino de Argentina. Además de Maca, otras 14 futbolistas del ciclón firmaron contrato con la entidad azulgrana. Luego, el resto de los clubes fueron haciendo lo mismo con sus jugadoras.

Sin dudas, falta mucho para una profesionalización total del fútbol femenino en nuestro país. La lucha inquebrantable de las mujeres por sus derechos -no sólo en el fútbol- es un ejemplo para toda la sociedad y continúa en la actualidad. Es que no todas las futbolistas tienen un contrato profesional y encima la desigualdad salarial en un mundo patriarcal sigue vigente. Además, los detractores del fútbol femenino dicen que no vende, que no es atractivo y no es auto sustentable. En fin, allá ellos que se quedaron en la época de las cavernas y no son más que personajes rancios a quienes no hay que darles más entidad. Hubo un primer paso con la firma de los contratos, otro más con la televisación de algunos partidos, pero todavía no alcanza y por eso la revolución que encabezó Maca Sánchez sigue vigente. La materia prima en este suelo está, sólo falta que los debates se sigan dando, que se siga escuchando a las mujeres y que desde AFA siga habiendo políticas para fomentar y desarrollar la disciplina.

Maca y la política

A pesar de no considerarse una referente, Maca Sánchez es una militante feminista que desde su posición como futbolista consideró que era justo luchar por los derechos de las mujeres jugadoras de fútbol a quienes les negaban los derechos básicos como deportistas.

Maca lucha por la igualdad y por la diversidad. Es estudiante de la carrera de Trabajo Social en la Universidad de Buenos Aires y considera que la universidad pública le otorgó mayor conciencia de género, de clase y mayor sensibilidad social.

Sin dudas es una revolucionaria, así lo demostró en el fútbol logrando ser la cara visible del primer paso para la profesionalización de la disciplina en Argentina. Su voz se alzó tanto que hoy el fútbol femenino es profesional, aunque Sánchez cree que aún falta mucho para lograr la igualdad.

Peronista de primera hora y con la 17 en la espalda en su camiseta de San Lorenzo, Maca continúa su lucha por un país mejor fuera de las canchas. Es por eso que Alberto Fernández, Presidente de Argentina, la nombró como Directora del Instituto Nacional de Juventud que está bajo la órbita del ministerio de Desarrollo Social.

“Tengo ganas de armar un gran plan nacional de inclusión en el que los temas principales sean precisamente el estudio y el trabajo para construir un país más justo, igualitario y diverso”, aseguró la delantera al asumir su cargo. Y agregó con entusiasmo que la juventud del país tiene que tener un papel fuerte en el desarrollo del mismo: “las juventudes están atravesando un momento de crisis con respecto al desempleo y a las oportunidades educativas. Vamos a trabajar en conjunto para que las y los jóvenes puedan acceder al primer empleo, terminen sus estudios y desarrollen emprendimientos que garanticen su inserción en el mercado laboral. Entendemos que las juventudes merecen ser protagonistas de la nueva Argentina solidaria e inclusiva”

Sobre sus desafíos en el cargo se puso como meta intentar integrar un millón y medio de jóvenes que se encuentran excluidos del mundo laboral y educativo. “Hay mucho por hacer: impulsar políticas públicas contra la discriminación, segregación o exclusión, visibilizando diferentes modos de ser joven y reconociendo derechos y diversidades; elaborar un programa de formación y trabajo para mujeres víctimas de violencia de género; fortalecer al deporte y la actividad física en sus diversas manifestaciones y avanzar en proyectos integrales e integradores de salud, prevención y asistencia de las adicciones y consumos problemáticos”, enfatizó en su presentación.

Maca luchó por su disciplina deportiva y logró un avance y un reconocimiento para todas las mujeres en del fútbol. Sin dudas le pone pasión a sus convicciones y hoy, como referente de la juventud ocupa un rol importantísimo para el desarrollo del país. Siempre leal a sus ideas, seguramente será impulsora de grandes cambios en los y las jóvenes ya que cada vez somos más quienes peleamos por un país inclusivo y tolerante en lugar de una minoría que sólo fomenta odio. 

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